16 de junio de 2013 / 05:34 p.m.

Los planteles educativos de San Nicolás y Monterrey fueron mejorados para brindar un espacio confortable a los niños que habitan en esos sectores.

 

 Monterrey • La fundación Alianza Educativa Ciudadana por Nuevo León, en colaboración con la Secretaría de Educación, arrancaron el programa Escuela Pública de Alta Calidad en el municipio de San Nicolás, buscando la mejora de las instituciones de educación básica.

El plantel beneficiado fue la escuela primaria Eduardo Livas Villarreal, ubicada en la colonia Mirador, en el municipio de San Nicolás, en donde los niños, padres de familia, maestros, directivos, voluntarios, y empresarios que apoyan el proyecto, realizaron labores de limpieza en lo que será la primera etapa de este programa.

Roberto González Alcalá, socio fundador de la campaña, menciona que este programa se implementa en zonas de alta marginación, a fin de que mejoren de igual forma las colonias aledañas evitando índices delictivos.

Padres de familia y estudiantes “rejuvenecen” escuela

Niños y padres de familia tomaron como armas las escobas, los trapeadores y las brochas, para declararle la guerra al descuido, y en un par de horas "rejuvenecieron" una escuela sesentona, y le quitaron por lo menos 30 años de encima.

Fue una tarea de equipo, y al concluir, nadie pensaría que el plantel la escuela Joel Rocha, en la colonia Pedro Lozano, tiene ya sesenta años funcionando, pues con paredes y puertas recién pintadas, los patios limpios, los árboles recortados, cualquiera pensaría que tiene por lo menos 30 años menos.

Guadalupe Villa, jefe del Programa FEMSA-OXXO, señaló que es la décimo segunda escuela que renuevan en el sector del polígono Edison y la experiencia es bastante gratificante, pues al participar en la restauración, los niños cuidan mucho más sus escuelas.

En el rejuvenecimiento del plantel participaron también 40 voluntarios de las tiendas de conveniencia, que igual que los niños, al final terminaron sudorosos, cansados, con la ropa manchada de pintura, pero felices porque mientras trabajaron, se divirtieron.

ISRAEL SANTACRUZ Y FRANCISCO ZÚÑIGA