4 de diciembre de 2013 / 11:33 p.m.

La fotografía es conocida. Iker Casillas, rodeado de sus compañeros, levanta una copa que agranda la leyenda de la selección española. La imagen se ha repetido casi en cada torneo internacional importante desde 2008.

Pero la España que defenderá corona en el Mundial de Brasil provoca más dudas que hace cuatro años.

La única certeza del equipo de Vicente del Bosque de cara al sorteo mundialista del próximo viernes es que será cabeza de serie. Pero eso no le asegura que no se tope con potencias como Francia, Italia o Portugal en la fase de grupos.

Esa teórica ventaja de encabezar uno de los ocho grupos le permitirá evitar al anfitrión Brasil y otros favoritos como Argentina y Alemania. También esquivará a Suiza, sorprendente cabeza de serie y única selección capaz de derrotarle en Sudáfrica.

A partir de ahí, el camino de la Roja está salpicado de dificultades. En el bombo número cuatro, España podría quedar encuadrada con Holanda —finalista de 2010_, Italia, Inglaterra y Portugal. Francia queda como posible rival por un cambio de última hora de la FIFA al procedimiento del sorteo.

En el segundo bombo, España aguarda posibles rivales sudamericanos como Chile y Ecuador y africanos como Ghana, Costa de Marfil, Nigeria y Camerún.

En el otro bombo, México y Estados Unidos plantean las mayores dificultades, con rivales teóricamente más asequibles como Irán, Honduras y Costa Rica.

Del Bosque, poco dado a comentarios aprioristas y a expresar preferencias en público, declinó especular sobre el sorteo.

"De los 31 equipos que hay clasificados, no encuentro ningún rival cómodo. Hay muchos países que han estado alejados de los grandes éxitos y están deseando ganar", dijo el técnico español la semana pasada.

España vive un momento de transición. Del Bosque busca la tecla que le permita equilibrar una plantilla en la que conviven la generación más laureada del fútbol ibérico, ya veterana, y una nueva hornada de joven talento. Después de conquistar las Eurocopas de 2008 y 2012 y el Mundial de 2010, la Roja sufrió el peor correctivo de los últimos tiempos en la final de la Copa Confederaciones.

La derrota por 3-0 frente a Brasil y una clasificación mediocre para el Mundial supusieron un punto de inflexión. El entrenador ha inyectado juventud en sus últimas convocatorias. Y es más habitual ver a figuras consagradas como Xavi Hernández junto a futbolistas de proyección como Thiago Alcántara, Isco Alarcón o Alberto Moreno.

Del Bosque también espera la incorporación del artillero de origen brasileño Diego Costa, quien renunció a la selección de su país para jugar con España.

"Tenemos muy buenos jugadores para defender el título de 2010, pero no nos debe faltar humildad", aseguró.

Nadie duda de la capacidad futbolística de España. Hacía mucho tiempo que un equipo no dominaba el fútbol internacional con semejante jerarquía y un trato exquisito de balón marca de la casa.

El salto cualitativo de España le ha etiquetado como eterna favorita. Pero el propio entrenador reconoce que será muy difícil revalidar el título. Hasta la fecha, solo Italia, en 1934 y 1938, y Brasil, en 1958 y 1962, lograron ganar dos mundiales consecutivos.

"Lo más normal es que no quedemos campeones del mundo", admitió Del Bosque en una entrevista al diario madrileño La Razón. "Ahí están Alemania, Holanda, Francia, Italia, los países de América, que son una potencia".

"Lo más normal es que no quedemos campeones del mundo, otra cosa es que vamos a luchar por serlo", añadió.

AP