24 de septiembre de 2013 / 02:06 p.m.

A los narcotraficantes no les interesa el poder político, pero controlan regiones y municipios para favorecer su negocio y en ese proceso reclutan a policías y alcaldes, e incluso han llegado a proponer funcionarios.

Para Guillermo Valdés, en el sexenio pasado se tomó la decisión de enfrentar a la delincuencia organizada, pero fue hasta 2008 cuando “explotó” la violencia en el país por la caída en elconsumo de cocaína en Estados Unidos.

El ex director del Cisen publica La historia del narcotráfico en México, en el que aborda las causas de que los cárteles se hayan vuelto tan violentos y el conflicto entre ellos a partir de 2008, principalmente en Ciudad Juárez, Tamaulipas, Nuevo León, Michoacán y Guerrero.

Asegura que “la causa fundamental de la violencia no es la lucha del Estado” contra los criminales. Y ofrece un dato: 85 por ciento de los homicidios ocurrido entre 2006 y 2011 fueron cometidos entre delincuentes. “No era una guerra del narco contra el Estado mexicano, era una guerra entre organizaciones criminales”.

Advierte que a México le llevará una generación capacitar a policías, Ministerios Públicos y jueces, porque tener agentes “un poquito más confiables” ya se llevó cuatro años del sexenio pasado y seguramente lo que esta de éste.

También aborda la irrupción de los grupos de autodefensa en Michoacán, quizá por el retiro de la Policía Federal, pero los diferencia de las policías comunitarias de Guerrero, que tienen muchos años operando y cuya existencia se explica por las amenazas de los narcotraficantes a la seguridad de los campesinos en esa entidad.

“En Michoacán son un fenómeno de los últimos meses, de este sexenio, y creo (que se formaron) por el descuido de las autoridades estatales. Desconozco si es el caso, pero en el sexenio anterior estuvo la Policía Federal todo el tiempo; entonces, si sacaron a la Policía Federal de Michoacán… no sé, pero el caso es que la situación del estado, del gobierno estatal, es de una debilidad impresionante.

“Si las organizaciones criminales están muy fuertes y las policías muy débiles, y éstas trabajan para esos señores, el ciudadano queda totalmente indefenso y (las autodefensas) son en algunos casos reacciones perfectamente entendibles de los ciudadanos al decir ‘yo me defiendo’.”

“COMPRAN POLICÍAS”

En entrevista con MILENIO, Valdés afirma que así como un negocio requiere autorizaciones de las presidencias municipales para establecerse, “es inevitable, por definición”, que alguien que tiene una actividad ilegal pretenda reducir el riesgo “si compra a la policía para que no haga la tarea de vigilarlo y perseguirlo”.

El problema, alerta, es qué tan débiles son las policías para que caigan en esas redes.

Precisó que en ocasiones no solo convencen a los policías de que trabajen para ellos, sino al alcalde y luego a éste le dicen: “Pues mira: aquí te va el director de Obra Pública o el director de Programas Sociales. Entonces se apropian de casi todo el municipio.”

¿El crimen organizado está obteniendo poder político?

No. Hay regiones en las que tienen controlados municipios y los someten, pero así como para decir que ya llegaron al poder político (no). A ellos no les interesa tomar el poder político, les interesa su negocio y lograr las condiciones que hagan posible que su negocio florezca y esas condiciones es que la policía trabaje para ellos, que en el gobierno estatal se hagan tontos, que cuando les agarren a sus operadores los puedan sacar de la cárcel comprando a las autoridades de la cárcel o a los custodios. No quieren tomar el poder, pero tienen controlados ciertas regiones o ciertos municipios. Eso es cierto.

Quien lideró la inteligencia del gobierno anterior considera que falta castigar a los servidores públicos ligados al crimen, pues la desarticulación de las redes de protección política y policiaca es muy importante para debilitar a las organizaciones del narco.

 — ENTREVISTA POR LORENA LÓPEZ