3 de marzo de 2013 / 03:51 a.m.

En la última jugada del partido, los ex Tigres, Carlos Ochoa y Héctor Mancilla le echaron un balde de agua fría a la afición auriazul.

Ya cuando los seguidores felinos saboreaban la victoria, Mancilla esperó el último segundo del encuentro para hacer la maldad.

En tiempo de compensación, el chileno supo salir de entre un mar de piernas defensivas y cedió el balón a Ochoa, quien de zurda venció a Enrique Palos y apagó la alegría que había en las tribunas de El Volcán.

Los demonios que parecía habían desaparecido en Tigres regresaron, pues cuando tenían el juego controlado, éste se les vino abajo en un pestañeo, tras no saber liquidar desde antes al rival y permitir al final la decepción.

Y es que la afición de Tigres ya ha vivido esto antes, cuando un ex jugador o ex técnico hace de las suyas en el Uni y anoche se repitió la historia.

La mancuerna Ochoa y Mancilla se unieron en el momento más inoportuno para la fanaticada felina y fabricaron el gol de la tristeza para ella.

No sólo eso, también opacaron la noche de Lucas Lobos, pues una genialidad suya había puesto el 1-0 desde el minuto 27.

El argentino estaba cumpliendo con no hacer notar la ausencia de Emanuel Villa, luego de que el español Luis García careció de peligrosidad, pero no contaban con la austicia de los dos ex felinos.

Si bien Tigres mantuvo lo invicto después de 9 fechas y el Superliderato general, la afición se fue a casa con un mal sabor de boca, pues ya hacían en la bolsa tres puntos más que les hubiera dejado una mejor sonrisa.

Raúl Villarreal