13 de junio de 2013 / 12:14 a.m.

Monterrey • Hasta hace un año, Mario Alberto Pérez Aranda fue policía de Seguridad Pública, pero el remordimiento de haber participado en el plagio de un estudiante que entregó a un grupo de la delincuencia que lo asesinó, lo llevó, según él, a ver al demonio en el rostro de su hija menor, por lo que se entregó y confesó el delito que ahora lo mantiene recluido en el Penal del Topo Chico.

Pérez Aranda, de 36 años, apodado "El Chato" o "El Tino" se entregó el pasado 4 de mayo a los elementos de la Agencia Estatal y ese día quedó arraigado.

Pero, este miércoles le notificaron sobre la orden de aprehensión que le giró el juez quinto de Monterrey por considerarlo presunto culpable de la privación ilegal de la libertad de Alejandro Elías Luna, de 17 años.

Al entregarse, Mario Alberto confesó que esos hechos ocurrieron el 13 de julio del 2010 en la avenida Lázaro Cárdenas, en la colonia Residencial El Mirador.

Él delató a seis de sus ex compañeros, pero sólo los identificó con los apodos de "El Indio o Apache", "El Mack", "El niño", "El Chino", "El Joselito" y a una mujer de la que no recordó datos.

Dijo que fue su exjefe Joselito, quien supuestamente está preso en el Cereso de Cadereyta, el que dio la orden de salir a patrullar para ubicar dos vehículos sospechosos que había reportado, entre esos un Jetta color blanco.

Pero, ubicaron un Passat 2008 circulando por avenida Lázaro Cárdenas, le dispararon a las llantas y bajaron al conductor, a quien entregaron al grupo criminal que lideraba José Francisco Zapata Gallegos, apodado "El Billy", quien fue capturado en agosto de ese año.

REDACCIÓN