Rogelio Agustín Esteban
25 de enero de 2013 / 12:10 a.m.

Guerrero • La familia de Benito García Hernández, el chofer asesinado en la comunidad de Atliaca la madrugada del martes, exigió que las autoridades investiguen dicho crimen y que se sancione a los responsables. Además, rechazó que la víctima fuera un delincuente y reprochó que se permita la justicia por mano propia.

El cuerpo de García Hernández fue velado y sepultado en la capital de Guerrero, luego de que la familia materna acudiera a la cabecera municipal de Tixtla para reclamar la entrega del mismo.

Sayuri Benítez Nava, esposa de Benito calificó como una mentira la versión de que su esposo intentó fugarse del movimiento de autodefensa la noche del lunes, tras ser detenido en uno de los retenes instalados en las entradas de Atliaca.

“Es imposible que haya intentado darse a la fuga como dicen, pues cuando le dispararon no llevaba zapatos y le habían quitado sus pertenencias”, indicó la mujer.

El próximo 16 de marzo Benito y Sayuri cumplirían trece años casados, tenían planes de construir una casa en un predio que recientemente compraron en el municipio de Mártir de Cuilapan, pues en su familia ya había tres niños que reclamaban sus respectivos espacios.

Explicó que cuando el perito del Ministerio Público del Fuero Común llegó al pueblo, casi las nueve de la mañana del martes, ya no encontró en el lugar ningún casquillo y por lo tanto infiere: “Ellos fueron muy inteligentes para no dejar ninguna prueba y actuaron de manera muy astuta, porque no dejaron ninguna huella de lo que pasó”.

Hasta el momento de la entrevista la señora Sayuri no había presentado ninguna denuncia por el hecho, ya que el tiempo se le pasó en realizar los trámites para pedir el cuerpo y luego preparar el sepelio.

Sin embargo solicitó a la Procuraduría General de Justicia investigue y evite que el caso quede impune, además solicitó a las autoridades que la respalden a ella y sus tres hijos de 11, siete y dos años de edad, los que ahora quedaron huérfanos.

“Creo que sería lo justo por mis hijas, aunque a mí también me quitaron todo; acabaron muchas cosas y muchos sueños, destruyeron una parte de la niñez de mis hijas, ya que no volverán a jugar con su papá”.

Respecto a la versión de que se trataba de un delincuente dedicado a la extorsión y al robo, la mujer calificó el señalamiento como una injusticia doble cometida contra un muerto.

“La verdad no se vale que ensucien su nombre nada más porque ya está muerto, eso es doblemente injusto”.

Hacía un mes que el matrimonio decidió mudarse de Chilpancingo a Mártir de Cuilapan, municipio que tiene como paso obligado la comunidad de Atliaca, porque no hay otra ruta de acceso.

Comentó que poco a poco trasladaban enseres domésticos y muebles pequeños a bordo de la Urvan del servicio público en que Benito trabajaba.

“Cuando nos cambiamos hacia Mártir de Cuilapan él no se pudo llevar la estufa porque no tenía una llave para desarmarla, entonces me habló para pedir que le mandara esa llave y pudiera llevarla, eso es lo que tenía en la Urvan el día que lo detuvieron, todavía me llamó el lunes como a las doce de la noche y me dijo que ya estaba en la salida de Chilpancingo”.

Carga a la más pequeña de sus hijas al momento en que comenta: “Cuando no conducía la Urvan me ayudaba a vender ropa; también hacíamos pastel de galletas, atole y tamales que nos compraban los vecinos, en realidad le buscábamos a la vida y es falso que se dedicara a situaciones fuera de la ley”.

De los tres hijos que dejó Benito el mayor es un varón de once años que se llama Jeremi Yossimar; le sigue Nayexi Sayuri de siete y Dulce Isabel de dos, sus apellidos son García Benítez.

La esposa fue entrevistado en el patio trasero de la vivienda que acababan de dejar en la colonia José María Izazaga de Chilpancingo, en donde ya no quisieron estar de arrimados con la familia materna.

Aunque los trataban ya necesitaban su propio espacio y pensaron que Apango era una buena opción.

El cuerpo partió rumbo al panteón norte de la capital de Guerrero la tarde del jueves, en el camino la señora Sayury dirigió una petición concreta a la Procuraduría General de Justicia: “Nosotros queremos que se aclare esto, que lo haga por mis hijos y porque no se vale que esa gente quiera tomarse atribuciones que no le corresponden”.