19 de julio de 2013 / 12:55 p.m.

Linares• La explosión de un artefacto frente a una frutería del municipio de Linares provocó la muerte de un joven, mientras su hermano se debate entre la vida y la muerte.

El extraño caso sucedió la tarde de este jueves en Morelos, casi cruz con Jesús Ramal, en la colonia Villegas, al oriente de la ciudad.

Los hermanos Roberto, de 23 años, y Julio Enrique Hernández Tijerina, de 16, quienes ayudaban a su tío Felipe Galván en la frutería, subieron al techo por unos objetos para arreglar sus bicicletas.

Sin embargo, de manera repentina se escuchó un estruendo y los dos consanguíneos se desvanecieron; ninguno de los vecinos supo qué fue lo que estalló.

Debido a la gravedad de las heridas, Julio murió en el hospital Provileón de Linares, pero Roberto fue estabilizado y enviado a un nosocomio de Monterrey, pero su estado de salud fue considerado como crítico.

Por su parte, el director de Protección Civil de Linares, Roberto Escobar, dijo que el estruendo sucedió cuando los hermanos recogían algunos objetos en el techo del inmueble.

“No es tanque de gas, no es conexión eléctrica, llegamos en el momento que había sucedido eso, no sabemos exactamente qué fue… Fue en la calle, fuera de un negocio donde venden verduras, frutas”, indicó.

Para la Policía, la explosión fue muy extraña, ya que no dejó huellas en el área.

A dos metros de los hermanos quedaron sus bicicletas, sin ningún daño, ni en la banqueta, ni el portón del negocio, por lo cual la autoridad desconoce qué tipo de artefacto explotó.

Un grupo de paramédicos de la Cruz Roja llegó al sitio y auxilió a los heridos.

Los rescatistas señalaron que Julio tenía el tórax expuesto y el rostro destrozado; a una distancia de 30 metros había restos de piel y extremidades de sus cuerpos. Mientras que Roberto tenía la cara muy fracturada y quemada.

A la zona de la explosión llegaron rescatistas de Protección Civil, policías de Linares, agentes ministeriales y de la Fuerza Civil, así como peritos de la Procuraduría de Justicia.

Trascendió, entre los policías, que hace tres años, frente a la frutería, militares ubicaron a varias personas armadas que ahí vivían, pero los pistoleros escaparon al brincar por entre los techos de los domicilios.

BRÍGIDO AGUILAR