10 de mayo de 2013 / 02:15 p.m.

Monterrey  • Ser madre y al mismo tiempo ocuparse de Monterrey, la capital nuevoleonesa, no es tarea sencilla para la alcaldesa Margarita Arellanes Cervantes, quien no obstante, disfruta mucho de estas facetas.

En entrevista, la presidenta municipal comenta que desde muy joven trabajó en el servicio público, prácticamente desde los 18 o 19 años, pero cuando nació Roberta, su primera hija, todo cambió.

"Todavía me acuerdo cuando la tuve en mis brazos. Tus hijos son como una luz que te acompaña toda la vida", recuerda.

En ese momento había dejado de trabajar, pues su esposo y ella decidieron que estuviera todo el tiempo dedicada a la familia, pero al pasar de las semanas, y viendo que Roberta no era llorona y dormía mucho, quiso volver a trabajar.

"Lo platiqué con mi esposo, porque esas decisiones también son de pareja. En la actualidad cuántas regiomontanas no nos vemos en la disyuntiva: "¿O trabajo, o soy mamá?", y yo digo que no tiene por qué serlo.

"Tenemos que encontrar la manera de que podamos hacer ambas cosas, pero también nuestra ley laboral, nuestros mismos centros de trabajo, nos tienen que dar esas alternativas para que podamos combinar la parte de mamás con la de trabajar".

Admite que el nacimiento de Roberta "fue una experiencia maravillosa, mi hija me cambió la vida y dos veces más me volvieron a cambiar la vida, ya con mis otras dos hijas: Loretta e Isabella”.

Margarita Arellanes platica que en su casa buscan llevar una vida como la de cualquier familia regiomontana.

"Y como en todas las casas, dejan las mochilas y quieren comer en ese momento. Es un espacio que nos damos para platicar, ver qué traen de tarea, llega mi esposo y comemos".

Después, la alcaldesa regresa al trabajo y sus hijas van a clases de natación.

"Cuando tengo oportunidad, corto la tarde a las 19:00 horas, vengo para que se bañen y después le vuelvo a seguir. Eso me da oportunidad de verlas un poco más. Si no tienen piñatas u otra actividad y a mí me toca ir a alguna visita a colonia o parque, ellas me acompañan, eso ha marcado la diferencia completamente en mi vida familiar".

¿Qué significa para usted la celebración del Día de las Madres?

“Como hija, yo le doy gracias a Dios por la mamá que me dio. Para mí ha sido un ejemplo de vida, de lucha. Mi papá falleció cuando yo tenía 14 años, mi mamá me enseñó lo que es la entereza de una mujer cuando se trata de sacar adelante a tus hijos, de darles oportunidades con la escuela, de que estén el proceso de formación. Para mí es una fecha muy importante por la conmemoración, pero también procuro replicarla todos los días del año”.

¿Cuál es la enseñanza que considera más importante transmitir a sus hijas?

“La primera es que en esta vida se debe de tener actitud, las cosas deben de depender de ti, de tu esfuerzo, de tu trabajo; que también la felicidad depende de ti, en la medida de que busques, también de rodearte de personas positivas, que sean afines en cuanto a valores o a principios”.

¿Cuál es su mensaje por el Día de las Madres?

"Hay que disfrutar plenamente la maternidad, disfrutar a nuestros hijos, y también la parte formativa que tenemos con ellos es irremplazable. Una mamá formadora es una mujer comprometida con su ciudad, con su país, y felicitarlas hoy y todos días por este trabajo tan maravilloso que realizan en su casa, con sus hijos y en este modo permanente de vida que tienen".

SAMANTHA GALLINAR