16 de febrero de 2013 / 04:02 p.m.

Dedicado en los últimos años más a la filantropía, el empresario, político y promotor de obras de beneficencia fue ejemplo para capitanes de la industria regiomontana.

 

Monterrey.- Parecía un jueves 14 de febrero como cualquier otro. No lo era para Alberto Santos de Hoyos porque se levantó con un pendiente en su agenda: reunirse con consejeros del Tec de Monterrey en una junta de planeación con miras a la próxima reunión de consejo nacional del Sistema ITESM.

Y ahí estuvo, cumpliendo el compromiso con su amigo, el presidente del Consejo del Tec, José Antonio Fernández Carbajal, quien es también presidente de FEMSA.

El día concluyó sin sobresaltos y el hombre de empresa se refugió en la tranquilidad de su hogar, ubicado en San Pedro Garza García, para descansar, tal vez revisar los pendientes del día siguiente, platicar con sus hijos y cenar ligero antes de irse a dormir.

Poco después de las 22:00, su hijo Federico lo acompañó en lo que sería su última cena. La sobremesa con Alberto Santos siempre era amena, según recuerdan sus muchos amigos, por eso con su hijo se prolongó hasta pasadas las 23:00.

Hombre lleno de buenos proyectos y mejor conversación, se vio de pronto sorprendido por una falla cardiaca. El repentino cambio en la expresión de su rostro sorprendió a Federico, quien vio a su padre desvanecerse.

A toda prisa lo trasladaron al hospital, en donde los médicos hicieron todo lo posible por salvarle la vida, pero el corazón de Alberto Santos de Hoyos ya no pudo seguir el ritmo que le exigía un espíritu cargado de energía, que parecía no envejecer al ritmo de su cuerpo.

A las 01:30 del viernes 15 de febrero, Alberto Santos de Hoyos fue declarado oficialmente muerto a los 71 años de edad.

La noticia sorprendió a la comunidad empresarial y política. A partir del mediodía iniciaron los servicios funerarios en las Capillas Valle de la Paz.

José Antonio Fernández Carbajal, presidente de FEMSA, lo recuerda con admiración y pesar por su repentina partida: "“Apenas ayer (jueves) tuvimos una sesión de trabajo previa a nuestra Junta de Consejeros del Tec de Monterrey que celebraremos la próxima semana, traía muchos planes para el futuro, proyectos muy bonitos”".

Fernández Carbajal señaló, sin temor a equivocarse, que Alberto Santos es una insignia del empresariado nuevoleonés.

“"Un creyente de México, quería mucho al país, a su familia. Un hombre emprendedor y un líder. Yo le aprendí mucho. Él me dio el primer empleo que tuve al llegar aquí, su papá y el mío eran muy amigos. Me dio empleo en Galletera Mexicana"”.

Para Fernández Carbajal, Alberto Santos fue el mejor presidente que haya tenido el equipo de futbol Monterrey, mucho de lo que es hoy este equipo, viene de lo que él hizo; "“de hecho, para la construcción del estadio yo lo consulté. Él ya tenía su palco comprado y estaba muy entusiasmado”".

A Alberto Santos de Hoyos le sobrevive su esposa Alicia Boesch, sus nietos, sus hijos Alberto, Federico y Alicia Santos Boesch, hermanos, hermanas y su madre doña Francisca de Hoyos.

ESTHER HERRERA