DANIELA MENDOZA LUNA
18 de agosto de 2013 / 01:58 p.m.

Monterrey • Los teléfonos públicos en el estado se encuentran en un proceso de desaparición porque además de estar funcionado más como espacios publicitarios, no proveen un servicio de emergencia para los usuarios como pasa en otras partes del mundo, afirmó el urbanista y arquitecto Jorge Longoria.

 

Explicó que en otros países como Estados Unidos, el número de líneas telefónicas de celular es el más grande sin que esto haya perjudicado la instalación de casetas en las vía pública, justamente porque las mismas también brindan un servicio a la comunidad.

 

"Las casetas deben seguir existiendo pero requieren números de emergencia gratuitos, como sucede en otras partes del mundo; uno agarra una línea pública y marca el 911, y eso pasa. Hay que avanzar en esos criterios”, dijo.

Longoria adicionalmente señaló que el decremento no es el único problema con las casetas telefónicas en el área metropolitana, ya que su principal conflicto deviene de su mala colocación.

 

Sin bien el ex secretario de Desarrollo Urbano de Monterrey reconoció que estos artefactos se encuentran en franca extinción, destacó que eso deviene por una parte del incremento de número celulares en la ciudad, pero también del hecho de que los municipios no regulan la colocación de los mismos, y su operación queda al arbitrio de los concesionarios en muchos de los casos, como ya se ha visto en diversas ocasiones en la entidad.

"En los reglamentos municipales se habla de un mobiliario urbano, que puede ser público o privado, y a la vez concesionado, sin embargo, lamentablemente no existe una matriz que hable de distancias, de saturación o que hable de radios de influencia y respeto entre uno y otro.

"Como está sucediendo con todas las cosas, los municipios no están preparados para las nuevas formas comercialización que están surgiendo a través de la concesión pública", dijo.

Señaló que se han convertido una competencia de los llamados MUPIS (Mobiliario Público para la Instalación de la Publicidad), usándolos más como espacios publicitarios que como medios de comunicación.

En este sentido, las casetas también compiten con los panorámicos, los parabuses, vallas, y hasta los buzones de correo, entre otras cosas.

 

"Todo esto se ha complicado y congestionado y ha pescado a los municipios completamente desarmados para poder hacer una matriz de uso de suelo.

 

"Deberíamos saber por reglamento, cada cuantos metros puede o debe incluso haber una caseta telefónica, pensando en cuestiones de desarrollo urbano, pero también un ciudadano debería tener la información y la certeza de donde puede encontrarlas"", insistió el ex secretario de Desarrollo Urbano de Monterrey.

 

El urbanista destacó que más allá de los reglamentos en los municipios es necesario realizar modificaciones a la legislación de Desarrollo Urbano para que establezca ciertos lineamientos a partir de los cuales comenzar a establecer reglas.

 

Dijo que esta falta de lineamientos deriva también en una falta de garantías para la inversión en este tipo de negocios.