9 de marzo de 2013 / 05:42 p.m.

Aunque ya ocurrió una tragedia en otro local de esa feria, el establecimiento donde artistas tienen presentaciones carece de puertas de emergencia, convirtiéndose en punto peligroso.

 

Guadalupe.- A simple vista, es evidente que el palenque de la Expo Guadalupe no tiene salidas de emergencia.

No es necesario ser un perito en Protección Civil o en seguridad, pues un recorrido visual basta para ver que al frente sólo hay puertas estrechas, y una puerta doble es la única que podría considerarse apta para dejar salir a grupos de personas.

Sin embargo, legalmente podría no ser necesaria, pues al menos el Reglamento de Protección Civil del municipio de Guadalupe, reformado y aprobado por el Cabildo el 27 de enero de 2011, no señala cuántas salidas de emergencia debe tener un local de reuniones masivas, ni qué dimensiones deben tener éstas.

El artículo 56, que habla de cómo prevenir accidentes en los eventos o espectáculos públicos masivos, exige a los organizadores presentar un plan de contingencias 15 días antes del evento, para garantizar la seguridad de los asistentes.

Igual les demanda tener médicos, señalamientos y servicios sanitarios, un cuerpo de emergencia para dar respuesta en caso de contingencia, y acatar las disposiciones que se requieren.

Pero no habla de las salidas de emergencia.

Enclavado al fondo de la Unión Regional Ganadera, la nave que es usada para las peleas de gallos, y para los espectáculos que brindan los artistas, tiene una capacidad para unas cinco mil personas.

Hace tres años, en el Jardín Cerveza, varias personas fallecieron pisoteadas por la multitud que intentaba huir de lo que pensaron era un atentado de un grupo armado.

El hecho dejó al descubierto la ineficiencia en el sistema de revisión de Protección Civil de Guadalupe, pues no existían las medidas de seguridad adecuadas.

Ahora, que se va a reabrir la Expo, la situación no ha mejorado, ni en el Palenque ni en el edificio que albergó el sitio de la tragedia.

El palenque sólo tiene entradas hacia la parte frontal, al oriente del edificio, pero se trata de puertas estrechas, construidas especialmente para impedir que dos o más personas entren juntas. De este modo, se evita que alguien pase sin pagar, y da un control sobre el número de asistentes.

Hacia el lado norte y poniente, hay construcciones, por lo que es imposible tener accesos y salidas.

Hacia la cara sur, una puerta doble es la única que existe, pero es evidente que no podría dar salida simultánea a cinco mil personas que busquen escapar de alguna contingencia.

FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL