26 de octubre de 2013 / 03:42 p.m.

Monterrey.- En esas mañanas frías, cuando la somnolencia se levanta de madrugada con nosotros y nos acompaña en el camino al trabajo, nada como un buen café, calientito y a la mano.

Y si va con un pan, lo mismo quita el frío, que el sueño y el hambre mañanera.

Es la labor de Blas Guerrero Orta, quien, desde hace 10 años, descubrió que puede ser el motor que mueva a una buena parte del mundo con algo tan simple como un pan con café.

Hoy todos lo conocen y saben que sin faltar ni un día, está a partir de las cinco de la mañana en la banqueta del crucero de Colón y Pino Suárez.

Unos lo conocen por su nombre, otros como "El Tigre", porque siempre trae la camiseta de su equipo favorito.

Ahí pasan todos con prisa, pero él ya sabe qué pan le gusta a cada quien, y si prefiere el café, el chocolate o la avena.

No es fácil levantarse todos los días a las tres de la mañana, pedalear el triciclo para ir por el pan y luego instalarse en su sitio de costumbre. Pero fue más dificil antes, cuando vio que su oficio de zapatero, que desempeñó por 25 años, ya no le daba para vivir y mantener a su familia.

A Blas le gusta su trabajo, y a la gente le gusta su pan. La mezcla perfecta para un buen café.

Francisco Zúñiga