10 de junio de 2013 / 01:36 p.m.

México• En los primeros cinco meses de 2013, el Gobierno del Distrito Federal ha hecho acopio voluntario, en 15 de las 16 delegaciones, de 5 mil 522 armas de fuego, en contraste con la anterior administración, que reunió 5 mil 433 en cuatro años; y para cumplir dicho programa, según el más reciente desglose oficial, ha destinado 7 millones mil 319 pesos, además de repartir enseres, electrónicos y comestibles.

El éxito del programa se debe al cambio de estrategia, comenta Rosa Isela Rodríguez, secretaria de Desarrollo Social local, quien ha sido testigo de insólitas historias en el trueque de armas —3 mil 903 cortas y mil 259 largas, 356 granadas y 44 mil 448 cartuchos, entre otros artilugios letales— a cambio de bicicletas, despensas, electrodomésticos, tabletas, electrónicos, minilaptops y otros dispositivos móviles.

Habitantes de Iztapalapa y Gustavo A. Madero, que forman parte de las tres demarcaciones con mayores índices de criminalidad, han sido los principales participantes en el programa Por tu familia. Desarme voluntario, con el intercambio de mil 372 y mil 171 armas, respectivamente.

El programa inició el 24 de diciembre. “En cuatro meses hemos logrado lo mismo que casi los cuatro años anteriores”, comenta Rodríguez.

—¿Y a qué se debe?

—El cambio en el mecanismo que le hizo Miguel Ángel Mancera, básicamente dos cosas: lo único es que ahora —y con el puño toca su escritorio— se va casa por casa con un volante y el discurso por parte de los promotores de la Secretaría de Desarrollo Social, diciéndole a la población que pueden participar en el canje de armas, que está ubicado en el atrio de la iglesia fulana de tal. Las personas apuestan a ese cambio por tenerle confianza a ese sitio neutral.

—¿La participación de la Iglesia es el cambio?

—Primero es el llamado, la información directa que se les da, en donde se les dice que estamos por un gobierno de paz y de la no violencia, que no se les va a perseguir, que es una cosa anónima, voluntaria; la otra es participar con la Iglesia católica, porque significa que curas, sacerdotes y obispos hablan con los feligreses desde el púlpito para decirles que no utilicen ese tipo de armas, que es un peligro en el hogar; y los convencen de que las canjeen.

—¿Y qué le ha llamado más la atención?

—La gente pregunta que si las armas son del crimen organizado, que si se han cometido delitos… Yo les contesto con una anécdota: se detiene la camioneta afuera del atrio del Señor de la Cuevita y va un muchacho a preguntar si ahí es el canje de armas y le dicen que sí, pregunta que cuánto falta y le dicen que tome su lugar en la fila. Se forma y una media hora después, cuando le toca pasar, echa un chiflido y empiezan a bajar de una camioneta un arma, otra arma, otra arma, otra arma, hasta contar 19 armas: ametralladoras, cuernos de chivo, pistolas, todo tipo de armas.

—¿Y ustedes qué dicen?

—Uno dice: ¿se habrán utilizado o no por el crimen organizado? No sabemos, pero son muchas, y se baja un señor con varios jóvenes, cambian las armas por tabletas, computadoras, bicicletas, dinero, y se van. Y entonces uno dice: ¿una persona que trae un arsenal arriba de una camioneta, tenía interés o no en deshacerse de ese tipo de armas? Es la pregunta.

— ¿Y qué más?

—Es el caso de la indígena de Ayotoxco que en la vida jamás pensó ser entrevistada por The New York Times, por Al Jazeera, por la televisión china. Los medios internacionales tienen mucho interés.

—¿Otros países quieren imitar este modelo?

—No lo sé. Otros países, yo diría que tienen interés en ver cómo hace la Ciudad de México, para efecto de desarmar a la población civil.

—Y aún hay más.

—El otro que me abre la mente es cuando llega una viejita que se baja del microbús con una bolsita, mete la mano y pone en la mesa algo, y todos se quedan así —la funcionaria hace un gesto de estupor— porque era una granada y tenía un poco suelta la espoleta, y casi se echaban a correr todos, porque temían que fuera un explosivo. Y entonces uno se pregunta: ¿De dónde salieron tantas granadas y armas que son de uso exclusivo del Ejército?

REPORTAJE POR HUMBERTO RÍOS NAVARRETE