23 de enero de 2013 / 02:46 p.m.

Monterrey.- Cuando dormía en su domicilio, Maribel Villalón González despertó sobresaltada en la madrugada al sentir la presencia de un ladrón que llegó hasta su cama para sustraer el celular que tenía en el buró del lado derecho, lo que provocó un forcejeo entre ambos y tras la huída del delincuente, ella se armó de valor y lo siguió.

En lo personal, quien es secretaria general del Comité Directivo Estatal del PRI, en conversación con Milenio Monterrey, narra la odisea que vivió y califica como una película.

De entrada nos dice: "No debí actuar como lo hice…. puse en peligro mi vida, pero esa fue la reacción que tuve al darme cuenta que un ladrón entró a nuestra casa y… pues todo se puede esperar, me arrepiento y doy gracias a Dios que logré salir adelante".

Esa noche, nos cuenta Maribel, era la primera que dormían en esa casa que está un poco fuera del casco de Santiago, Nuevo León, la que fue remodelada para ocuparla de nuevo.

“Como nos mudamos ese día del robo, había un desorden en la casa, bolsas de ropa por aquí, otras por allá y en síntesis, apenas nos estábamos acomodando… yo estaba rendida porque es mucho trabajo el cambio de residencia, caí rendida, pero quise darle una adelantadita al libro “El Secreto de la Revolución”, pero poco avancé, pues me quedé dormida”, nos narra.

Alrededor de las 3 de la mañana me encontraba bien dormida, pero entre sueño y realidad se me vino a la mente que alguien estaba a mi lado a un costado de la cama, en la cabecera… sentí su humor, su respirar y desperté cuando él estaba desconectando el cargador de mi celular.

"Mi primera reacción", advierte, "fue el de agredirlo, me abalancé sobre él, lo sujeté como queriéndolo ahorcar, me dijo que tienes hija de tu pin… madre y le contesté que no sabía dónde y con quien se había metido, me agarró de los brazos, le tiré una bofetada, él me la contestó y luego de aventarme a la cama salió a toda prisa".

Agrega que… traía pijamas de su mamá, porque las suyas estaban en otra bolsa, y así con esa prenda de dormir y descalza salió tras de él, quien se había llevado su celular, pero ella tomó el de su hija y a seguirle la huella.

"Estratégicamente el ladrón había dejado la puerta principal abierta, él entró por la ventana de la cocina y como dejamos las llaves pegadas en la parte de adentro, él las usó para abrir, inclusive la reja de la cochera también y de esa manera salir a toda prisa", dice con voz entrecortada, porque no puede superar esos minutos interminables.

Un dato importante: "El ignoraba que mi móvil traía GPS que cuenta con una aplicación que me permite saber el lugar en que se encuentra aún cuando está apagado, de manera que eso me facilitó para saber cuál era su ruta en su escapatoria y yo iba gritando, un ladrón, un ladrón, me acaba de roba y eso despertó a algunas familias que me conocen".

Señala que mientras lo monitoreaba por su teléfono móvil, llegó al cuartel de la Policía Ministerial, donde estaban tres elementos, dos varones y una mujer. Les dije lo que había sucedido, la mujer policía dijo, a ver, dígame los datos, le contesté que no, que lo importante era aprehenderlo y ella tenía su ruta…

"También le hablé al Secretario General de Gobierno, Álvaro Ibarra Hinojosa, a quien desperté, pues eran las 3.40 de la mañana, le dije que necesitaba apoyo y de inmediato les habló a los elementos de Fuerza Civil que estaban en la carretera, de manera que a seguirlo pero ya con el respaldo de elementos de las corporaciones, sobre todo los ministeriales que fueron los que lo aprehendieron, junto conmigo y gracias al GPS".

Hace una pausa, respira hondo, murmura que no sabía lo que estaba haciendo, pero ya ni hablar, ahora a localizarlo y detenerlo.

“Yo le hablé a mi móvil, a ver si contestaba y el cínico me contestó, me dijo una serie de maldiciones, que me iba a dar en mi madre, que me cuidara porque él se iba a vengar, yo le hice ver una cosa, pues le dije que en 35 minutos estaría detenido y que contara el tiempo, porque iba a ser verdad”.

Maribel Villalón con el respaldo de los ministeriales, que le van siguiendo la pista, se dan cuenta que él subió a un techo de una de las casas, ya en el casco de Santiago e iba brincando casa por casa y ellos lo seguían por la parte de abajo y en las calles.

"Les dije a los ministeriales que iba por arriba, entonces se distribuyeron y uno logró subir para seguirlo, los otros dos igual, por abajo… bueno, la persecución no se cuanto duró, pero yo sabía porque conozco muy bien el pueblo que no se iba a escapar, que lo tendríamos prácticamente copado y así fue".

Agrega que ya cerca de la carretera, en el patio de un negocio desciende el ladrón y todo lo estaba ella checando por el celular… yo conozco muy bien ese lugar, es un negocio de una persona ampliamente conocida, de manera que llegamos los policías y yo, logramos hablarle al propietario para que nos abriera, mientras que un ministerial estaba en la parte alta del patio y descendería cuando fuera oportuno hacerlo.

"A través del GPS vimos que el ladrón se ocultó en un cartón grande, ahí se enconchó y vuelvo a repetir que ignoraba que lo traíamos muy bien monitoreado", sostiene.

Llegó el momento, ya en el patio y cerca del cartón en el que se ocultaba el ladrón, dice Maribel Villalón González que le dijo a los ministeriales, disparen, disparen, pero ellos me dijeron que no, que respetaban las instrucciones que tenían y lo mejor era aprehenderlo.

"Sigilosamente se acercaron, a mí me dijeron que me mantuviera a distancia, porque si traía revolver, pues lo accionaría, les hice caso, ellos mandan y cuando llegan al cartón sin hacer ruido y lo descubren, efectivamente el GPS no falló, ahí estaba enconchado".

Indicó que los policías le dijeron que se acercara, ya lo tenían esposado y pues ella sabía si le diría algo o quizá hasta ganas tenía de darle un par de bofetadas… no, no lo hice, me acerqué, le dije que cuando habló por el celular le aseguró que en 35 minutos lo aprehenderían y así se consumó.

"Después de todo lo que me dijo, cuando forcejeamos, cuando hablamos por el celular, reconoció que no supo con quien se metió y que me pedía disculpas, pero ese es su trabajo, total se lo llevaron y después de la adrenalina, me vino una depresión que me duró tres días con sus noches".

Lo mejor fue que con la captura de este sujeto, que trabajaba para una banda delictiva, se logró aprehender a todos y se desactivó a unos seis delincuentes organizados.

"Pero lo peor fue que quien robó en mi casa, de acuerdo con el expediente, en el pasado secuestró a una niña de 4 años para venderla, además tenía unas seis violaciones, entre ellas a una menor de edad, entre otras fechorías", reconoce.

Y eso, pues eso fue suficiente para que más se preocupara por la forma en que actuó, se arrepiente porque dice que hizo mal, pero finalmente su arrepentimiento no es total, porque se logró detener a maleantes que operaban en la región citrícola, particularmente Santiago y Allende.

"Debo reconocer que mi mamá y mi hija dormían en otras habitaciones, pero ellas le ponen llave a la puerta, porque sabemos que la inseguridad sigue vigente, yo no lo hice, por eso eligió mi alcoba para su fechoría".

Muy seria, insiste en que no volverá a hacer algo así, porque ya en frío, reconoce que estuvo en peligro su vida, pues esta gente cuando comete un atraco o cualquier ilícito de esta naturaleza, sea robo, levantón o secuestro, están decididos a todo, a todo.

Se despide con un agradecimiento a Dios que en todo momento estuvo a su lado, también, obviamente a los ministeriales, a los de Fuerza Civil y en especial al Secretario General de Gobierno, Álvaro Ibarra Hinojosa, quien la auxilió en todo momento y le contestó en la madrugada cuando dormía.

VÍCTOR SALVADOR CANALES