24 de julio de 2013 / 10:58 a.m.

La celda no supera los cuatro metros cuadrados y el calor es sofocante. Varios abanicos pequeños sobre las cabeceras de las camas demuestran que las temperaturas se vuelven insoportables pasando el mediodía.

Es el tercer piso del ambulatorio Apodaca, sobre uno de los pasillos donde cientos de presos conviven a diario en el Cereso ubicado en las afueras de Cadereyta y considerado uno de los centros penitenciarios más seguros del país.

Omar El Gato Ortiz sonríe y saluda de manera amable. A primera vista su semblante es el mismo que demostró durante tantos años en la cancha. El cuerpo trabajado en el gimnasio e innumerables tatuajes siguen siendo su carta de presentación y no demuestra rasgos visibles que pudiesen demostrar las huellas de tanto cautiverio.

¿Cómo te sientes en una cárcel?

"Los primeros días fueron difíciles; pero siéndote sincero, me dolió mucho más la sanción por doping que estar encerrado aquí. Aquella vez estaba derrotado y mi vida se había derrumbado. Había sido castigado por algo que había hecho y estaba pagando las consecuencias; algo muy diferente a lo que estoy viviendo ahora con un proceso en el que me considero inocente".

¿Qué ocurrió aquella vez del doping?

"Mira, va de muy atrás. Cuando me metí de lleno en el gimnasio comencé a utilizar la oximetadona y por supuesto sabía que estaba prohibida. Pero con el tiempo fui pasando los controles antidoping y pensé que no pasaría nada. Pasé cuatro, me confié y luego llegó el juego en Colombia y todo cambió."

¿Cómo? ¿Tú sabías que usabas algo ilegal?

"Sí, siempre fui consciente pero nunca la utilicé para sacar una ventaja deportiva y mis objetivos tenían que ver con sentirme más fuerte y veloz, pero me equivoqué y claro que me jodí. Mi problema fue que creía que la Federación Mexicana hacía los análisis de manera correcta y cuando me tocó la Conmebol salí positivo".

No entiendo, ¿en la Liga dabas negativo pero en Sudamérica positivo?

"Así es, y eso fue lo que me confundió. Incluso el día de la Final contra Cruz Azul me tocó doping y ya estaba tomando eso y no salió. Después al arrancar el siguiente torneo, en la Jornada 2 me toca y no sale. No tengo dudas que todo lo que me pasó demuestra que en el futbol mexicano no se hacen los exámenes como corresponden o...que las muestras se quedan en los estadios y nunca llegan a algún laboratorio".

¿Cómo se manejaron tantas irregularidades en aquellos años?

"La Conmebol mandó un comunicado a la Femexfut y a Rayados explicándoles el resultado de la prueba y que les recomendaba manejarlo con discreción y puertas para adentro. Supongo que por mi bien y por el prestigio de la Liga".

¿Qué pasó después?

"Sorpresivamente me llaman de la Federación y me avisan que ahora sí, había dado positivo en la Liga. Envían una prueba, para mí igualita a la de la Conmebol, donde se describe que consumí la sustancia".

¿Qué te dijo la dirigencia rayada?

"Luis Miguel Salvador llamó a una conferencia de prensa y me pidió que estuviese tranquilo. Sugirió que presentase ante todos los medios mi culpabilidad por doping en los partidos de México y que dejase puertas adentro lo de Colombia".

Recuerdo tu presentación, también estuvo el presidente de la Femexufut ¿no?

"Sí, todos. Me convencieron y salí diciendo que era mi culpa y ching......que después Salvador me contradice y frente a todos aclara que también di positivo en Colombia. Ya tiempo después lo peor llegó cuando me dieron dos años de sanción. Una exageración"....

¿Crees que te traicionaron?

"Uno ya sabe cómo se manejan. Siempre parece que culpan a los mismos y me lo tuve que aguantar. El futbol es un ambiente que no te deja nada. Puede ser que autos y dinero, pero nada más"

¿Cómo? Creía que eras alguien de mucha raza y fiestas...

"Te repito, este deporte no me dejó nada. Quizás un puñado de amigos y siempre la familia. No quiero dar nombres, pero de mis ex compañeros no recibí ni un llamado. Todo es para la foto, mucho abrazo y sonrisa pero al momento de lo importante estás solo".

Bueno, por eso, aunque sea la familia siempre está...

"También ellos sufren esta prisión. Es durísimo cada día que debo despedirlos y más aún cuando empiezas a darte cuenta que ciertas cosas no serán igual

¿Lo dices por tu esposa?

Si, le estaré siempre agradecido pero ya me abandonó. Aunque, ojalá le siga yendo muy bien porque eso significará que a mis hijos les irá con madre. Imagínate, si hasta ya soy abuelo. Apenas me entere hace poco y lo disfruté muchísimo".

Hablando de disfrutar, ¿qué pasa con el Clásico 100?

Ni me digas. Yo debute en un Clásico y para mí es el mejor de todo el país. Aquí también se vive con todo y siempre me andan tirando carro cuando hay algún partido chido".

A poco, ¿cómo cuál?

"La última Final que le ganamos a Santos, ya era bien tarde y estábamos todos encerrados en las celdas y los gritos los escuchabas en cada piso diciendo que ya nos había cargado el payaso. (risas) me aguanté y al final ya les respondí a todos cuando nos llevamos la Copa".

¿Qué te produce ver futbol?

Ya es algo pasado aunque aquí me sigo echando mis cascaritas. Todavía me acuerdo la vergüenza del primer juego. A huevo, todos quería que fuera portero y debuté con el equipo de Los mercenarios (se ríe)...no wey, un solo delantero me metió como tres goles y no me la acabé, si hasta terminé tan raspado que se me infectó la rodilla. Pero la neta, sí te diviertes y es un buen ambiente para liberar la cabeza".

Entonces, ¿cómo te sientes?

"Estoy tranquilo y confiado".

Santiago Fourcade