27 de abril de 2013 / 04:39 p.m.

Monterrey  • El héroe no quería ser luchador, su verdadera vocación era la actuación. Por su fisionomía atlética fue elegido por Valente Pérez para encarnar un personaje que ganaba popularidad en las revistas dedicadas a este deporte.

“¿Tinieblas? Pero ese nombre está muy feo, mejor uno más bonito, más impactante?”, así inició la leyenda de este luchador también conocido como El Gigante Sabio.

La leyenda de la lucha libre mexicana estará este fin de semana ofreciendo diversas actividades en el Museo del Noreste acompañado del duende maya Alushe.

Con más de 40 años de carrera, Tinieblas recordó cómo en sus inicios la lucha libre no era uno de sus objetivos. De niño lo corroboró, cuando fue rechazado por Huracán Ramírez en la entrada de la Arena México.

Recordó como, al vivir a unas cuadras del mítico escenario de la lucha libre mexicana, se aventuró a esperar a los luchadores de la época cuando él apenas era un niño. Ahí los infantes cargaban el equipaje de los gladiadores, consiguiendo como premio ingresar a la función sin pagar la entrada.

“Huracán Ramírez me dijo que no y me dejó ahí… yo me dije que no volvería a la Arena, quien iba decir que con los años regresaría y siendo amigo del Huracán”, recordó.

Héroe de los niños

Tinieblas habla frente a la sala donde se exhibe uno de sus uniformes, que integran la muestraLucha Libre. Una historia jamás contada.

El luchador da fe del título de esta exposición: “Esto es excepcional, no hay algo así en el mundo en un museo de esta magnitud”.

Sobre la creación de su compañero Alushe, recordó:

“Tenía pensado en crear una mascota, un perro o algo que le gustara a los niños. En un viaje a Campeche recorrí un museo y ahí se hablaba de los alush, y la historia me gustó porque son duendes que protegen a los campesinos y a los niños. Quien iba decir que a las pocas semanas conocí al personaje”.

Hoy Tinieblas y su compañero Alushe ofrecerán hoy un recorrido por la exposición de lucha libre a las 17:30, mientras que mañana a las 15:00 estarán firmando autógrafos.

 — GUSTAVO MENDOZA LEMUS