8 de diciembre de 2013 / 06:56 p.m.

Gimnàstic y Valencia empataron sin goles en un partido que, por ocasiones, intensidad y actitud mereció ganar el equipo de Segunda B, que perdonó a un triste rival y que, de haber tenido un poco más de acierto, se hubiera plantado en Mestalla con bastantes opciones de pasar la eliminatoria.

El Nàstic salió con todo, mucho más intenso que su rival, y creó cuatro ocasiones claras de gol en la primera mitad, tres en las botas de su delantero más inspirado, el marfileño Lago Jr.

Únicamente la falta de puntería de los delanteros granas ante Diego Alves evitó que los de Tarragona se marcharan al descanso con un marcador claro a su favor, ante un Valencia que jugó los primeros 45 minutos con un ritmo cansino que le llevó a estar casi siempre lejos de la meta defendida por Tome.

Aun así y a pesar de su poca actitud, el equipo valenciano disfrutó de dos ocasiones de marcar en la recta final de la primera mitad, pero ni Guardado, primero, ni Barragán, después, acertaron a superar al portero del Nàstic, que evitó el gol con dos buenas intervenciones.

No mejoró el Valencia en la segunda mitad, con una ocasión solitaria de Jonas con un peligroso cabezazo que salvó de nuevo Tomeu, y Djukic se vio forzado a sacar a toda su artillería y poner a Pabón y Banega sobre el campo.

Ni los cambios lograron enderezar el rumbo del conjunto levantino, hoy muy apático y que siguió sin generar peligro a un Nàstic que sufrió físicamente para mantener la elevada intensidad de su juego.

El partido se consumió con los locales guerreros, vaciándose ya escasos de fuerza ante un Valencia inoperante que tuvo que jugar con diez los últimos cuatro minutos de partido por la expulsión de Jonas, que vio la segunda amarilla por una entrada a destiempo a Xavi Molina.

Mucho deberán mejorar los hombres de Djukic en la vuelta, el próximo 19 de diciembre, aunque el Nàstic se fue con la sensación agridulce de que, pese a ser muy superior a un Primera, esta tarde se le ha podido escapar la eliminatoria.

EFE