OMAR RAMOS
25 de mayo de 2013 / 08:24 p.m.

Ciudad de México • El centro Bancomer de Santa Fe era un caos vehcular al inicio de la presentación de Sebastian Ingrosso, su regreso a México después de enloquecer al Foro Sol con Swedish house mafia, y ahora haciendo lo propio como solista. Los vehículos estacionados alrededor del lugar eran ocupados por padres preocupados y elementos de seguridad privada que transportaban a grupos de jóvenes dispuestos a perder la cordura.

La euforia se noto desde los accesos. Jóvenes de no mas de 18 años gritaban eufóricas tras cruzar la primera puerta. Algunos otros luchando por conseguir acceso tenían disputas con la seguridad del lugar y unos cuantos más yacían en el suelo gracias a los efectos del alcohol. Apenas eran las 22:00 horas en el reloj.

Dentro del lugar, Otto Knows, quien también fue el encargado de calentar motores en la última y única presentación de la mafia sueca en México. Habían quienes ya comenzaban a ocupar buenos lugares para la llegada de Ingrosso, otros tantos optaron por hacer una larga fila para obtener una pulsera que los acreditaba como mayores de edad y así tener el derecho de ordenar un trago. Cerveza era la bebida.

Como era de esperarse, con "Million voices" Knows dió las gracias al público mexicano y de despidió con una respuesta eufórica digna de un buen set. No pasaron ni 10 minutos cuando Sebastian Ingrosso ya ocupaba la tornamesa de leds. De fondo una inmensa pantalla (tambien de leds) proyecto durante dos horas visuales de primer mundo. El primero de ellos mostraba el nombre del DJ, que tenía preparada una fiesta épica.

El primer gran momento de la noche fue la mezcla de "Greyhound" con "In my mind". La locura se vio reflejada en saltos, en puños agitándose al techo, en torsos desnudos al descubierto y gritos sin cesar.

"México. Muchas gracias por estar aquí. Quiero escucharlos hacer mucho ruido", fueron las primeras palabras del DJ para su audiencia, la mayoría adolescentes y jóvenes entre los 16 y los 25 años. En el aera denominada Dancefloor, era notorio la presencia de guardaespaldas que vigilaban a grupos de 3 a 4 personas, la mayoría jóvenes del sexo femenino sin edad para ingerir alcohol (lo delataba su falta de la anhelada pulsera).

Vestidos de estricto traje y corbata, los elementos de seguridad privada apresuraban el paso para no perder de vista a sus vigilados, o por el contrario, se mantenían de pie mientras que los jóvenes perdían el control al ritmo de “Sweet nothing” de Calvin Harris mezclado por Ingrosso, otra de las joyas de la velada.

La pared de sonido no podía ser mejor. En las primeras filas el sonido era insoportable, pero se regulaba gracias a la adrenalina. La velada marcaba su recta final con la llegada de "Don't you worrie child" que a pesar de ser un tema que ya vivió sus mejores tiempos, aún mereció el coro más imponente de la noche y el mismo truco de "quiero que se sienten todos" (orden del DJ), para después dar el brinco mas eufórico de la noche.

"Calling" fue sin duda el momento más emotivo, "Miami 2 iIbiza" desató la necesidad de los presentes de convertir dos cuerpos en uno solo, uno sobre los hombros del otro, mientras que "Save the world" dio fin a la presentación de Sebastian Ingrosso, que regaló una noche de fiesta que no le pide nada a las grandes capitales de EDM.