— EDUARDO MENDIETA
22 de julio de 2013 / 12:35 p.m.

De lejos, es una colonia como cualquiera en Santa Catarina, que desde los mapas de satélite luce ordenada e impecable. Vista de cerca, en Real de Santa Catarina la realidad es otra: una delgada capa de polvo cubre vehículos, viviendas, calles, vidrios y los juguetes de los pequeños que ahí viven.

Diariamente, el sonido ambiente en el sector es un poderoso estruendo, por las detonaciones de las seis pedreras que delimitan la zona en las faldas de la sierra de Las Mitras, que las 24 horas emiten enormes cantidades de polvo, compuesto por micropartículas altamente contaminantes.

Es el polvo fino conocido como partículas menores a 10 micras y que no pueden ser retenidas por los filtros nasales, por lo que al pasar directamente a los pulmones ocasionan problemas de salud.

Ese polvo es el que inhalan los dos hijos de Cecilia Alemán, habitante de la colonia. Yahir, de 8 años, tiene asma, y su otra hija, sinusitis. La prescripción del médico es determinante: que los cambie de casa o los “mude de aires” donde no haya polvo.

La hija de otra residente, que vive por la calle Gruta del Rincón, también debe lidiar con las secuelas de habitar en la zona: debe tolerar hemorragias nasales frecuentes tras el contacto con las micropartículas que generan las pedreras, cuyos índices durante la última semana de este mes llegaron durante tres días hasta los 164 puntos Imecas en este sector, según el reporte del Sistema Integral de Monitoreo Ambiental (SIMA).

A la vuelta, por la calle Real de San Agustín, otra vecina, quien pidió no revelar su identidad, durante un recorrido de MILENIO Monterrey por el sector, confirmó que el polvo fue la razón por la cual se mudará en breve del sector.

""La tierra (genera) muchas dificultades con la respiración de los niños, alergias por el polvo, además del retumbe adentro de las casas, en las ventanas más que nada, en los carros.

""De hecho mi niña también padece de sinusitis, le afecta mucho el polvo, nos han dicho que nos vayamos a otra casa, donde no haya tanto smog, el polvo más que nada.

""Que quitaran las pedreras, porque nos está afectando demasiado"", dice la mujer que habita desde hace 12 años en el sector. Ella ignora cuántos -así como su familia- experimentan el mismo problema en Real de Santa Catarina, al poniente de la zona metropolitana.

Ésta es una de las diez colonias referidas en un estudio elaborado por la Facultad de Medicina de la UANL y el Hospital Universitario, que desde 2008 confirmó que de una muestra de mil 024 encuestas aplicadas en un total de 201 viviendas de las colonias San Gilberto, Lomas del Poniente, El Escorial, Tepeyac, San Francisco, López Mateos, Rincón de las Palmas, Misión de Santa Catarina y Villas del Mirador, 36.7 por ciento de los casos padecían rinofaringitis alérgica, además de la presencia de conjuntivitis alérgica en 17.7 por ciento; enfermedades de la piel en 12.2 por ciento de los colonos revisados, y enfermedad cardiovascular en 11.3 por ciento de éstos.

""La frecuencia de enfermedad asmática encontrada fue de 8.3 por ciento en comparación de los reportados en la literatura, entre un rango del 3 al 7 por ciento en la población en general.

""El problema de rinofaringitis alérgica encontrado fue del 36.7 por ciento a diferencia de lo esperado del 20 por ciento, de acuerdo a estudios de prevalencia en la población en general"", establece el reporte elaborado por el Hospital Universitario.

El estudio fue realizado por el médico Eduardo Méndez Espinosa, profesor de Medicina Familiar de la Facultad de Medicina de la UANL en 2008, a petición del Congreso del Estado.

Sin embargo, a casi seis años del reporte médico, el cuadro clínico parece ser el mismo: Érika Castillo, vecina de la calle San Agustín, de la colonia Real de Santa Catarina, carga a Juan Pablo, de seis meses de edad, y toma de la mano a Jorge, de 7 años, y explica las frecuentes molestias respiratorias de los pequeños.

""Más que nada es el polvo en la mañana siguiente, se lavan los carros y el ambiente se llena de polvo, y los niños traen de estornudo o molestia en las vías respiratorias, y por el hecho de las explosiones a altas horas de la noche.

""Que se tomen cartas sobre el asunto y verifiquen que las pedreras se retiren a algún lugar más lejano o para que se haga una petición para que las pedreras trabajen en ciertos horarios, más que nada para que los niños no se vean afectados. En los niños principalmente a veces hay alergias o estornudos, los niños no se han enfermado"", señala.

Otra de las vecinas que padece los estragos del polvo a diario y que tiene un padecimiento parecido a la gripa es Diana Rodríguez, quien reside por las calles Real de Santa Catarina y Real del Poniente.

""Es diario en las noches y en las mañanas como alergia, estornudos y escurrimiento nasal, como si fuera gripa, pero es a consecuencia del polvo, ya son diez años.

""Aquí vivo con mis dos niñas y mi esposo, pero nada más yo (lo padezco); les pedimos que cumplan con lo que dijeron que iban a mover las pedreras a otro lado, porque sí afecta mucho a todos, es pesado, también el polvo de los carros es otro problema, pero es más importante la salud de todos nosotros"", menciona la vecina.