9 de agosto de 2013 / 12:55 p.m.

Monterrey • Pasaron casi 12 años para la aprobación de los derechos universales de los pueblos indígenas, pero "lo que va a costar muchísimo es ponerlo en práctica", afirmó la premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú Tum, durante la conferencia que impartió ayer en el Colegio Civil de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

La activista guatemalteca de origen maya quiché, aclaró que hablar de la pobreza, marginación e inequidad en que viven los pueblos indígenas no basta. Hay que hacer algo para acabarlo.

La activista de los derechos humanos cuestionó que de tanto hablar de cultura, derechos y necesidades de los grupos étnicos, se ha dado "una saturación de lo indígena que comienza a caer mal", pues lo que se requiere es en realidad que se vea lo indígena "en un contexto multicultural donde aportemos algo a la humanidad, algo más universa", puntualizó Menchú Tum.

Lamentablemente, se habla mucho del tema, pero los pueblos indígenas siguen en la pobreza, la falta de oportunidades y la marginación. Pero no basta decirlo.

"Ya sabemos que hay pobreza, lo que sí podemos hacer es decir: vamos a empezar por esto", expresó.

"Nos costó diez, casi doce años para que se aprobara la Declaración Universal, los principios universales de los pueblos indígenas, que tiene 46 artículos y muy facilitos de leer. Lo que va a costar es ponerlo en práctica".

No obstante, aclaró, se ha avanzado. Se logró, por ejemplo, introducir el término "pueblos indígenas", lo que habla de que hay una soberanía, una autodeterminación, un respeto profundo al espíritu indígena.

Sin embargo, hay que reconocer también que "no hablamos de una misma realidad en lo que respecta a los pueblos indígenas".

Tras una lucha de dos décadas y media por conseguir justicia para las etnias de todo Latinoamérica, Menchú Tum vive en México, donde se asiló debido a que fue víctima de los horrores detonados por el genocidio en su país y a su intenso activismo contra éste.

"México puede dar un mensaje al mundo de que se puede invertir en el bienestar de los pueblos indígenas", puntualizó.

Invitó a los jóvenes universitarios a ser "madrugadores con la educación" y sumar el conocimiento ancestral de los abuelos, tomando sólo lo que conviene de cada cosa, y asumiendo la libertad de reinventar las cosas.

"Hay que visualizar los problemas sociales de los derechos humanos sin tener que conceptualizar", afirmó Menchú Tum.

Posterior a la conferencia mencionó que ya trabaja en su autobiografía, con la cual espera dar fin a las controversias en torno a su testimonio de vida y la memoria colectiva del pueblo indígena.

Será profesora de la UANL

A invitación del rector de la UANL, Jesús Áncer Rodríguez, Rigoberta Menchú Tum, aceptó ser profesora afiliada de la institución. Lo anterior en el marco de su conferencia "Derechos de oportunidades para estudios universitarios a los jóvenes indígenas"” en el Aula Magna del Colegio Civil Centro Cultural Universitario, donde se firmó un convenio con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas para ampliar el acceso de jóvenes indígenas a la educación media superior y superior.

"Ella se compromete a trabajar en un programa, para que esta oportunidad que hoy firmamos como un convenio sea una realidad", informó Ancer Rodríguez.

"La contribución mía va a estar más orientada en las enseñanzas ancestrales; quizá un poco la matemática del tiempo, la filosofía, desde lo profundo de las civilizaciones ancestrales, los impactos de cómo se puede entender la articulación social", explicó Menchú Tum, que remarcó que esta aportación no será bajo un enfoque de educación para indígenas, sino de intercambio de experiencias multicultural.

FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL