14 de noviembre de 2013 / 04:48 p.m.

Lo que hoy es una floreciente industria y convierte a Juárez en la capital del Tamal, empezó con una modesta olla de ese producto, que vendía Doña Anita en una esquina.

En la actualidad miles de personas viven de eso en Juárez.

Era apenas una ollita llena de tamales que doña Anita sacaba cada mañana para vender entre quienes pasaban por la calle principal de Juárez, Nuevo León.

Hoy, 80 años después, son enormes locales donde se venden miles de tamales diariamente y que convirtieron hace muchos años a esta población en la capital mundial del Tamal.

En todo México hay tamales, pero en ningún lado se han convertido en una industria local, como en Juárez.

Ghandi Álvarez Mendoza, administrador de Tamales Teresita, cuenta que poco a poco fue aumentando la venta de doña Anita de Salinas, por lo que alguno de sus hijos la ayudaba. Luego, cuando ella ya estaba mayor, sus hijos Jesús, Teresita y Guadalupe siguieron cocinando tamales, y atrayendo gente de todos lados.

Para entonces más gente vendía tamales en el pueblo, y de los tradicionales de carne de puerco, pollo y frijoles, fueron evolucionando a más de 20 tipos, entre los que se cuentan los light, de dulce, los de tres quesos gourmet, y de lo que el cliente pida. Aquí nació el tamal borracho.

Actualmente la mitad del pueblo, vive de la industria del Tamal. Unas tres mil personas, algunas de manera directa, otras indirecta, participan en su fabricación, cocimiento, distribución y comercialización, no sólo en Juárez, sino en todo el estado e incluso otras entidades. Francisco Zúñiga