12 de julio de 2014 / 06:16 p.m.

Los alemanes golearon en Belo Horizonte a Brasil por 7-1 en pleno Mundial y se han llevado las palmas de todos los que estamos cerca del futbol. Aficionados, periodistas, entrenadores y jugadores se han quedado con la boca abierta después de ver cómo golearon a Brasil de una forma tan sencilla. Y lo que parece sencillo tiene su historia. En el año del 2002, después de perder la final de la Copa del Mundo de Corea-Japón, la Federación Alemana de Futbol hizo un alto total a todas sus operaciones. Ellos determinaron que su estilo y esquema de 4-4-2 ya era muy obsoleto, no sorprendían a nadie y la mayoría de sus jugadores eran de un corte que era fácil presa de sus rivales.

Los alemanes sentían que sus jugadores no hacían diferencia en la cancha ni en lo colectivo, mucho menos en lo individual, y decidieron emplear de manera urgente un proyecto encabezado por el presidente de la Federación Alemana, Gerhard Meyer-Vorfelder, junto a Matthias Sammer, ex jugador del Borussia Dortmund. Sammer propuso un proyecto de búsqueda de talento en todos los rincones de Alemania, sumado a un cambio de sistema de juego al 4-3-3. El proyecto contemplaba una búsqueda de jugadores con una técnica depurada, capacitación de entrenadores al más alto nivel, creación de una guía o manual de trabajo para que los entrenadores aplicaran ejercicios, formas de juego y variantes tácticas, para que en cada rincón de Alemania los entrenadores tuvieran en sus manos este manual de conocimientos en los campos de entrenamiento aplicado en niños y jóvenes. Alemania abrió un total de 388 escuelas de futbol en todo el país, auspiciadas por la Federación Alemana de Futbol. Ellos no aceptaron la ayuda del gobierno federal o estatal. Ellos pensaban que el futbol no tenía que mezclarse con la política. Buscaron patrocinadores como Mercedes-Benz, que regaló 388 camionetas tipo Van, una para cada responsable de las instalaciones. Cada mini Van contaba con conos, ligas, balones, porterías y todo el material táctico para que el entrenador tuviera las herramientas necesarias para trabajar con los jóvenes. El manual consta de una serie de ejercicios gráficos en donde se explica de una forma muy sencilla cómo se debe aplicar el 4-3-3, los entrenamientos que se tienen que hacer para triangular, pasar la pelota de primera intención y además contiene claramente qué características físicas y técnicas tiene que poseer cada jugador en su respectiva posición.

Después de un arduo trabajo buscando talento hasta en el más remoto lugar de Alemania, encontraron a jugadores del nivel de Götze, Ozil, Schweinsteiger, Kroos y Müller. El estilo de jugador que buscaban era muy claro: técnicamente bien dotado, con la cualidad básica de tocar la pelota de primera intención, hacer triangulaciones y jugar de manera vertical. Es por eso que mandaron a Joachim Löw a estudiar a Holanda, país que ha perfeccionado el 4-3-3 con un sistema de juego vertical, ofensivo, que basa su estilo en el ataque colectivo. Löw se preparó en Holanda con los mejores entrenadores de ese país y adquirió los conocimientos para aplicarlos en la selección nacional a la salida de Klinsmann.

Este proyecto sobre la creación de un estilo de juego es aplicado hasta el día de hoy en Alemania en todos los rincones del país. Jugadores de buen pie, con un seguimiento preciso bajo la supervisión estricta de los entrenadores alemanes, quienes siguen capacitándose día a día para obtener los mejores conocimientos en cuestión técnica, táctica, mental y física. Esta selección de Alemania lleva trabajando en este estilo y en los jugadores que vemos hoy en día en este Mundial un total de 12 años. Los resultados están a la vista de todos. La Federación hizo este proyecto con Sammer y con la ayuda notable del Schalke 04, que ha aportado un trabajo espectacular, debutando a Ozil y a Neuer.

La Federación aplicó todos los recursos económicos disponibles para la creación de este manual de trabajo. Los patrocinadores aportaron el material de trabajo y Sammer el concepto de juego. El proyectó llamado Extended Talented Promotion Programme reunió hasta la fecha 22 mil niños entre los 11 y los 17 años, bajo la supervisión de mil 200 entrenadores de futbol que recibieron un entrenamiento especial en las casi 390 escuelas que la federación puso a la orden del futbol alemán.

Ese es el secreto detrás de este éxito llamado Alemania, Bayern Múnich, Borussia Dortmund y de los nuevos talentos que están por salir al mundo y que seguramente nos deleitarán con sus pases precisos y su técnica del golpeo al balón afinada que nos hace gozar cada pase vertical en el campo de juego.

El 7-1 contra Brasil no fue casualidad; fue producto de un trabajo bien hecho, con una idea clara, con un proyecto de crecimiento conociendo las metas y objetivos trazados.

Alemania ha alcanzado este punto de éxito en plena Copa del Mundo. Muchos deberían aplicar lo que ellos hicieron para tener un mejor futbol, con un espectáculo garantizado al espectador. Alemania ha demostrado al mundo que con orden y una visión clara se pueden conseguir objetivos de proyección mundial.