18 de enero de 2013 / 01:59 p.m.

Monterrey.- Sin importarle la reacción de sus familiares, y con la intención de obtener dinero en forma fácil, un jornalero de Cerralvo se decidió a profanar la tumba de su abuela y se apoderó de varias joyas con las que habían sepultado la anciana.

Ahora este incidente mantiene en serios problemas legales al joven, quien fue capturado la tarde del jueves, mediante una orden de aprehensión, por un grupo de agentes ministeriales.

Se trata de Emilio Garza Salinas, de 27 años y quien tiene su domicilio en el ejido Juárez, a 20 kilómetros de la cabecera municipal de Cerralvo, Nuevo León.

Garza Salinas fue capturado por los agentes del grupo de Aprehensiones en las afueras de su vivienda, luego de que el juez mixto de aquella ciudad ordenara su arresto.

Los delitos que le imputan a Emilio son el robo y la violación a las leyes de inhumación y exhumación, por lo que fue internado en el penal del Topo Chico.

Según los informes, la señora María Trinidad Garza Madrigal, de aproximadamente 70 años de edad, falleció por causas naturales hace alrededor de cinco años.

Fue sepultada en el Panteón Municipal de Cerralvo, y en el transcurso del año 2009 la tumba fue profanada, siendo robados del cadáver algunos anillos y cadenas de oro.

El caso salió a relucir entre varios familiares de la difunta, quienes observaron que Emilio y otro sujeto, pariente en segundo grado, portaban varias de las joyas.

Tras ser detenido, Garza Salinas negó haber robado las piezas de su abuela paterna, argumentando que el responsable fue su primo segundo Rubén Ríos Garza, quien actualmente está prófugo en Estados Unidos.

Aseguró que Ríos Garza le debía 2 mil pesos y le pagó con los objetos de oro, aunque el conocía el origen de las mismas.

"Yo no hice nada, más que agarré lo que me debía el chavo que hizo esto. Yo no fui a la tumba ni desenterré a mi abuelita. Lo hizo Rubén Ríos Garza", intentó explicar.

Admitió que en aquellos días de 2009, Rubén le propuso profanar la tumba y apoderarse de los objetos de valor, pero según él, se negó rotundamente.

"(Rubén) Me lo había dicho, me lo propuso (desenterrar a mi abuela), porque me debía 2 mil pesos, y yo le contesté que estaba loco, aunque de cualquier manera las agarré (las joyas), eso sí", declaró.

El sujeto dijo estar tranquilo, sin arrepentimientos ni remordimiento de consciencia, aunque comprendió la reacción de sus familiares.

"Unos reaccionaron enojados, como mi papá, y otros pues serios, pensando en que si lo hice o no lo hice", puntualizó el detenido.

Emilio manifestó que tras obtener de su primo una cadena y una medalla de oro, se vino a Monterrey y le vendió las prendas a un desconocido, por la cantidad de mil pesos.

AGUSTÍN MARTÍNEZ