2 de septiembre de 2013 / 06:12 p.m.

Los legionarios de Honduras que militan en clubes de Europa se unieron a su selección en Fort Lauderdale, motivados y confiados en que pueden sacar un buen resultado en el estadio Azteca este viernes ante México por las eliminatorias al Mundial de Brasil 2014.

El lateral Maynor Figueroa, que juega en la Liga Premier con el Hull City, dijo que no hay nada imposible y que "hay que creer y seguir soñando que podemos ganar en el Azteca".

Reconoció que ganarle a México en su cancha "es difícil", pero dijo que la mentalidad debe ser "creer en que sí podemos. Hemos estado cerca de lograr el objetivo y hay que ser positivos".

Para el volante del Stoke City, Wilson Palacios, visitar el "coloso de Santa Úrsula" no será nada nuevo, ya que en la era de Reinaldo Rueda (2008-2009) visitó el escenario, aunque sin poder conseguir al menos un punto, pues perdieron 1-2 y 0-1.

"Esperemos que la tercera sea la vencida, que esta sea, vamos a trabajarla para que sea un buen resultado", dijo Palacios.

Agregó que "dentro de la cancha somos 11 contra 11, la afición para uno no juega y hay que demostrarlo, pero claro que será difícil".

Honduras tiene seis puntos en la tabla de posiciones del hexagonal final de la Concacaf y México está con ocho, así que el duelo es vital para ambos equipos en busca de un boleto a la justa del orbe del próximo año.

Los seleccionados Carlo Costly, Osman Chávez, Marvin Chávez, Wilson Palacios, Maynor Figueroa, Juan Carlos García, Roger Espinoza, Arnold Peralta y Emilio Izaguirre se integraron ayer a la selección y hoy se esperaba la llegada de Andy Nájar, Jerry Palacios y Boniek García, que completarían la nómina.

Marvin Chávez, otro de los que se incorporó desde el San José Earthquakes, de la MLS, expresó que el partido será de vida o muerte. "Estamos motivados para ir a México y sacar un gran resultado el viernes", señaló.

Bajo la dirección del técnico colombiano Luis Fernando Suárez, la selección "catracha" entrena dos veces al día y tiene planeado viajar el jueves por la noche a México, solo 24 horas antes del partido para evitar los estragos de la altura de la ciudad de México.