4 de octubre de 2013 / 05:17 p.m.

La tarjeta azul será mostrada en caso de blasfemia y dejará al equipo del infractor con un jugador menos temporalmente. Una vez transcurrido ese tiempo, el entrenador decidirá si vuelve al campo o lo hace otro jugador.

El campeonato de la CSI italiano, que organizan colectivos eclesiásticos, ha decidido incorporar un curioso avance en su normativa: la tarjeta azul. Este elemento, que se ha usado en el fútbol sala, permitirá a los árbitros excluir a todo jugador que blasfeme durante ocho minutos y sustituirá en estos casos excepcionales la tarjeta roja, que castiga al equipo por encima de al jugador.

Esta decisión afecta de momento a la CSI de Bolonia, que ya experimentó con la cartulina azul la pasada temporada. Según el presidente de la CSI boloñesa, Andrea de David, "la expulsión, después de unos minutos, puede dar un giro decisivo en favor del equipo rival. Con la tarjeta azul se permite que el jugador sea el que asuma su error pero sin hacer daño a su equipo".

Una vez que el jugador regresa al campo tiene que ser cuidadoso ya que, de repetirse la situación, sería expulsado. De este modo, se entiende la cartulina azul como una advertencia. En cuanto a la acumulación de amonestaciones, una cartulina azul equivale a dos amarillas, por lo que dos tarjetas azules y otra amarilla acarrearán suspensión.