19 de agosto de 2013 / 02:05 p.m.

Monterrey  • Domingo por la mañana, el sol ya despuntaba en todo lo alto, y en pleno corazón del Parque Fundidora el humo emanaba como antaño, pero ahora la escena era diferente, no se trataba de la factoría, sino de un nuevo reto para los regiomontanos, imponer un récord Guinness en lo que fue llamado “La carne asada más grande del mundo”.

Un total de 240 asadores, de tres metros de largo cada uno, fueron utilizados para la ocasión, a las nueve de la mañana ya estaban encendidos y justamente en ese momento los siete accesos al Parque Fundidora, fueron abiertos, para que miles de regiomontanos pudieran participar en el suceso que escribiría una nueva página en la historia de Monterrey.

Familias completas se dieron cita para ser parte en la búsqueda de la nueva marca mundial, la cual pertenecía hasta ese momento a Australia, país que ostentaba el registro de 44 mil 158 personas comiendo carne asada en un mismo lugar.

Cesario Veiga, integrante del comité organizador, explicó que los preparativos del evento iniciaron desde el sábado por la tarde, pero debido a una repentina lluvia se vieron perjudicados en el desarrollo de la logística, pero no les impidió que buscaran el récord, pues desde las 7:00 horas del domingo se continúo con la instalación del resto del equipo de trabajo en la zona.

Con un semblante sonriente Veiga manifestó sentirse contento, debido a la importancia del récord y el cual sería avalado por una interventora del Guiness, misma que acudió a presenciar el acto.

“Son miles de gentes con las que se estuvo trabajando, la gente de Guinnesses interventora, para Guinness es un récord importante y muy especial”, manifestó Cesario Veiga.

Para las diez de la mañana, el característico olor a carne asada comenzó a esparcirse en todo el Parque Fundidora, pues más de mil parrilleros se encontraban laborando, para que horas después las personas degustaran el tradicional platillo regional de Nuevo León.

Los contadores de Guiness realizaban rondines por los diferentes accesos del parque, utilizando motos para su desplazamiento, y de esta manera supervisar de cerca el proceso y aplicar las reglas estipuladas por el comité de auditores de Guinnes World Records.

Acalorado y con prisa, el chef encargado de la cocción de la carne, Manuel Contijoch, comentó que se asaron 18 toneladas de carne y otras 18 de cada uno de los complementos.

“Son un poco más de 18 mil kilos, 18 toneladas de carne y similar de todos los complementos, papa asada, salchicha, cebolla y cinco toneladas de carbón más reservas”, expresó el chef.

Y empieza la repartición…Poco después de las 12:50 njóvenes identificados como participantes del récord, comenzaron a llevar a cada una de las mesas la carne asada para que los comensales dieran su visto bueno y disfrutar del platillo.

Las filas para obtener refrescos gratis o agua, con la cual se pudiera acompañar la carne asada, eran interminables, por lo que algunas personas optaban por no ingerir algún liquido mientras comían, pues preferían pasar el bocado a secas que estar parados bajo los inclementes rayos del sol.

Mientras tanto otros visitantes mitigaban el calor con el agua de las diferentes fuentes y arroyos que se encuentran en el parque, esperando que el reloj marcará las 17:00 horas, para conocer el resultado final de la tan esperada marca.

Otros atractivos para los presentes fueron los cuatro escenarios colocados en diferentes áreas del parque, en donde se presentaron cantantes como: Pablo Montero, Danna Paola, Edith Márquez y Los Cadetes de Linares, de manera simultánea.

Fue así como tras casi 10 horas de espera y días de organización, después de las 17:00, autoridades estatales anunciaron que ayer domingo 45 mil 252 personas hicieron historia en Monterrey al imponer un nuevo récord, y que superaba al que pertenecía a los australianos, al preparar la “La carne asada más grande del mundo”.

Entre aplausos, la vocera oficial del Libro de los Guinnes, Amanda Mochen, reveló la cifra oficial de participantes, que permitió a Monterrey imponer la nueva marca mundial.

- CRÓNICA POR DENISSE MESTA