15 de mayo de 2013 / 01:21 a.m.

Oaxaca de Juárez • El Comisionado Nacional de Seguridad Pública Federal, Manuel Mondragón y Kalb, y el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, inauguraron en el poblado de indígena de Mengolí, municipio de Miahuatlán de Porfirio Díaz, un penal de mediana seguridad considerado de los más avanzados en materia tecnológica en la región sur sureste del país que tuvo una inversión de 5 mil millones de pesos y tiene espacio para alrededor de 2 mil 500 presos.

Mondragón se pronunció por mejorar la llamada cadena de seguridad y de justicia, aceptando que el sistema de readaptación social que tiene México es de los peores del mundo, porque aún guarda rezagos de corrupción e impunidad.

“Por que está inmersa en muchos problemas, desde tecnológicos, financieros, políticos, de trasparencia, honradez, y de buen manejo de los recursos”.

Dijo que desde que asumió el cargo, el presidente Enrique Peña Nieto urgió medidas para asegurar el control del sistema penitenciario, impulsando políticas que permitan la reinserción social de los reos sentenciados.

Mencionó que se ha trabajando para mejorar la operación de la denominada cadena de seguridad y de justicia, en tres grandes rubros uno para tener por un lado a una policía federal, “la mejor policía de México y la mejor policía que nunca haya existido en el país”, dos para ir mejorando su capacidad de operación táctica y tercero para ir resolviendo los rezagos del sistema penitenciario nacional, donde se busca un esquema perfectible en su mejor expresión en todos los aspectos.

Mondragón puntualizó que para reducir la incidencia delictiva en el país, se requiere un adecuado plan de prevención del delito a la par de contar de una ágil procuración de justicia, con un eficiente sistema de administración de justicia.

“De lo que se trata es que venzamos esa gran lacra que persiste dentro del terreno de la justicia y la seguridad se llama impunidad y corrupción”.

Con respecto al sistema de rehabilitación y la reinserción social, abundo que dicha fase es la más compleja y difícil dentro de la cadena de justicia y seguridad, porque está inmersa en muchos problemas, desde tecnológicos, financieros, políticos, de trasparencia, honradez, y de buen manejo de los recursos.

Modragón y Kald, abundo que no se trata solo de recluir al infractor, sino reinsertarlo en la sociedad. Evidenciando que es muy difícil lograr que una persona que cometió un delito pueda regresar a la sociedad limpio de impurezas, “y eso no se resuelve con estadísticas, ni con nuevos penales o programas varios”; sin embargo, se mostró confiando de poder avanzar para mejorar en el país el modelo penitenciario de reinserción social.

El mando federal dejo claro que un penal no se inaugura, sino se arrancan operaciones.

En contraparte el gobernador de Oaxaca Gabino Cué, abundó que el nuevo penal es obra de infraestructura de gran calado, construida en un tiempo récord de 22 meses, generando en su edificación 800 empleos permanentes y alrededor de mil 600 eventuales de mano de obra oaxaqueña, además de originar una fuerte derrama económica en la zona.

Dijo que durante su operación, el nuevo centro penitenciario federal dará empleo permanente a 600 custodios y oficiales de la policía federal, así como para 150 empleados administrativos y de mantenimiento.

Añadió que se trata de un moderno penal de mediana seguridad, equipado con tecnología de punta, además de ofrecer servicios clínicos, de educación y espacios deportivos para los internos, lo cual vendrá a mitigar el problema de sobrepoblación y hacinamiento penitenciario que se padece en los 16 penales que existen en la entidad, donde casi 5 mil reclusos del fuero común y federal enfrentan estas condiciones.

Cue, subrayó que la Federación y el Gobierno de Oaxaca “tenemos la encomienda de impulsar una verdadera transformación del sistema penitenciario nacional, a la luz de un modelo de reinserción humanista, que contribuya a ofrecer a los infractores una nueva oportunidad de vida fundamentada en el bien común, el trabajo y el servicio a la sociedad”.

Destacó que el CEFERESO número 13 de Miahuatlán de Porfirio Díaz, permitirá también iniciar el reordenamiento del sistema penitenciario de Oaxaca. Para ello –explicó- actualmente el Gobierno de Oaxaca y la Federación trabajan en la construcción del Centro de Readaptación Social de Tanivet, ubicado en Tlacolula de Matamoros, que de acuerdo al calendario de obra estará concluido en el mes de noviembre de 2014.

Con la construcción del CERESO de Tanivet, el gobierno de Oaxaca estará en posibilidad de cerrar, reordenar y reubicar a los internos de tres reclusorios estatales y de la Penitenciaría Central de Santa María Ixcotel, a fin de hacer realidad la transformación de fondo que requiere el sistema penitenciario de Oaxaca.

En tanto, el director del Órgano de Adaptación y Prevención Social, Eduardo Enrique Gómez, explicó que el diseño arquitectónico se realizó bajo estándares internacionales que contempla círculos de seguridad convergentes con barreras físicas, tecnología en dos vertientes, sensores y cerraduras electromagnéticas, circuito cerrado de radio y televisión, control de telefonía celular y detectores de drogas y explosivos.

 — OSCAR RODRÍGUEZ