4 de marzo de 2013 / 09:56 p.m.

La Perra Brava fue de los primeros grupos de animación en México en transformarse de porra familiar a una barra brava, pasaron de las porras a los cantos y de los gritos a su particular forma de festejar los goles: quitándose la camisa.

Como pionero de estas barras bravas, estos toluqueños vivieron de cerca los primeros pasajes de violencia entre las porras del futbol mexicano, altercados donde una ocasión les tocó salir del estadio Azteca con autobuses destrozados por aficionados rivales, ser detenidos en León por altercados con la policía local y hasta esa encarnada rivalidad con la barra 51 de Atlas, que también generó enfrentamientos.

Rolando Medina, líder y fundador de la Perra Brava recuerda que toda esa violencia se cortó de tajo con comunicación entre la Federación Mexicana de Futbol, las autoridades policiacas de cada ciudad y los grupos de animación, situación que hoy en día no existe y da pie a la los actos vandálicos que se han generado en las ultimas semanas.

“Esto se da por la falta de comunicación con las autoridades municipales, la Liga MX y los mismos clubes con los grupos de animación. Recuerdo cuando en la Federación estuvo el licenciado (Alberto) De la Torre, hizo varios congresos y se erradicó la violencia, justo cuando surgieron barras muy agresivas, problemáticas y se controló. Creo que ha vuelto a resurgir porque en la actual administración de Decio de María la comunicación con las barras y grupos de animación está rota”.

El dirigente recuerda esos congresos de Porras donde se llegaron a cuerdos de no violencia, credencialización de las porras y sobre todo se alinearon a protocolos de logística con las autoridades de cada ciudad.

“Nos conocíamos todos los representantes de las barras y teníamos una comunicación plena, teníamos mesas de trabajo donde nos integrábamos y dejábamos claro que el fin único era que el futbol fuera un espectáculo familiar, además de concientizarnos de que la violencia no nos llevaba a ningún lado”, explicó.

Y añadió: “disminuyó mucho la violencia porque incluso nos juntábamos entre porras y convivíamos antes de los partidos, los únicos que desgraciadamente nunca se integraron fueron las porras del América y a la directiva se le ha ido de las manos el control, porque el club los debe obligar a integrarse a las reglas, sino no tendrá forma de pararlos”.

Actualmente esos protocolos de seguridad todavía se siguen en ciudad como Toluca o el DF, donde la policía se comunica antes con las porras para dejar las reglas claras. “La policía de la ciudad de México se comunica con las barras por teléfono, saben a que hora llegamos ahí, cuántos carros vamos, todos los datos, además nos piden a los líderes que evitemos disturbios y violencia”.

PENAS MÁS SEVERAS

Rolando Medina asegura que es momento en que se tomen medidas jurídicas más severas contra los que provocan violencia dentro y sobre todo fuera de los estadios, pues la tribuna le está ganando protagonismo al futbol. “Nosotros hemos propuesto que se legisle esos delitos sobre todo fuera del estadio, porque afuera es más grave, creo que se necesitan penas más severas y menos corrupción de la policía. Nosotros tenemos un reglamento para pertenecer a la barra, que sean congruentes de lo que estamos haciendo, no ser protagonistas, aquí el protagonista es el futbolista, el juego, es un espectáculo y deporte, no debe haber violencia”.

Así, La barra Perra Brava hace un llamado a la Liga MX para que abra el diálogo con las porras de Primera y la División de Ascenso, sólo así se podrá tener un control total de la seguridad en los estadios.

“Se nos hizo a un lado completamente cuando Decio de María llegó a la federación, cortó por completo la comunicación, pero si el futbol es una fiesta pues que entiendan que queremos estar en ella, ojalá nos escuchen porque también tenemos cosas que decir para que juntos llevemos la fiesta en paz”.