4 de abril de 2013 / 02:45 p.m.

Monterrey • En Nuevo León, aunque se estima que hay unos 80 mil indígenas de 50 etnias, poco se nota, porque tienden a mimetizarse entre los nuevoleoneses y la cultura norestense, ante el temor de ser discriminados.

Y sin embargo, si encuentran un ambiente de respeto, muestran sus valores y pueden aportar mucho, señala el investigador Juan José Olvera Gudiño, de la Universidad Regiomontana.

“"Un migrante no es una persona que viene necesitada, las razones de los migrantes no exclusivamente son la pobreza, muchas veces son ganas de conocer"”.

Una buena parte de la gente que llega trae un proyecto educativo, ya sea porque busca mejorar su estatus sociocultural, o porque ya tiene un hermano mayor trabajando aquí, que lo trae para que estudie.

De hecho, aclaró Olvera Gudiño, los indígenas que viven en la entidad no forman una comunidad compacta, sino que están dispersos por todos los rumbos del estado.

Para muchos, esto implica un proceso de integración que no siempre desean, pues hay quienes no gustan de los valores, las tradiciones ni el ritmo rápido que se vive en la ciudad. Ellos generalmente buscan reunir un dinero que les ayude a salir adelante en sus comunidades y regresan a su tierra.

Otros, en cambio, más que integrarse, se mimetizan a la cultura norestense, asumen igual forma de vestir, de hablar, y valores similares. Además, tratan de ocultar su lengua ante el temor de ser rechazados.

La verdad es que existe discriminación, y optan por ocultar su origen indígena, que no es difícil, explica Olvera Gudiño, porque étnicamente no hay mucha diferencia entre el indígena y el mestizo. “"Es cuestión cultural, no genética"”.

En los últimos años, la población indígena en la entidad ha crecido a un ritmo mayor que el resto de la población, en parte porque los matrimonios tienden a tener más hijos que el promedio, y a la inmigración.

FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL