15 de octubre de 2013 / 04:09 a.m.

Aunque ha dejado de ser llamado Salón de la Fama, cinco personajes de la pelota profesional mexicana ingresaron este lunes al nicho de los inmortales, que a partir de ahora fue denominado como Recinto de la Fama.

Jesús Ríos, Cornelio García, Alfredo Mariscal, el fallecido Juan Suby y el ampáyer Jesús Monter ingresaron al museo del beisbol, en ceremonia realizada como desde hace 40 años en los jardines de Cervecería.

Jardinero y primer bate, Cornelio García fue campeón con los Sultanes como pelotero en 1995 y 1996; además de conquistar el título de bateo en 1997, y ser campeón como coach del Monterrey en el 2007.

Su número 23 fue retirado por la organización de los Naranjeros de Hermosillo, en la Liga del Pacífico.

"Estamos muy emocionados, creo que como dicen hay que sembrar para cosechar y creo que este es el momento que estoy cosechando", declaró García.

"Creo que es el máximo anhelo de todo jugador cuando empieza, esto es lo máximo, creo que es lo máximo que se le puede otorgar a un jugador y todavía me siento como "flotando", que no me la creo".

El pitcher derecho Jesús "Chito" Ríos se convirtió en el primer oaxaqueño en ingresar al Recinto de la Fama, al terminar su carrera de 24 temporadas como el máximo ponchador de todos los tiempos, con 2 mil 549 chocolates. Fue Novato del Año en 1983.

"La verdad, estoy emocionado porque después de cinco años que estuvimos en espera de este momento, aquí se está haciendo realidad y estoy muy agradecido con Dios de estar con buena salud y llegar a este recinto como oaxaqueño y ser el primero", declaró Ríos.

Emotivo en su discurso, Ríos llegó a las lágrimas al agradecer a Dios y a su familia por la oportunidad de jugar beisbol.

El hijo de Juan Suby agradeció por el homenaje póstumo a su padre, quien jugó 17 temporadas principalmente con los Tigres capitalinos.

Alfredo Mariscal agradeció a cada uno de los equipos con los que jugó tanto en el verano como en el Pacífico.

El ampáyer Jesús "Chucho" Monter se llevó un aplauso por dar especiales gracias a su esposa, Rosa, por casi 45 años de matrimonio, además de directivos, peloteros y periodistas.

EL APUNTE

En la ceremonia de entronización del 2012 se mantenía el tradicional nombre del Salón de la Fama, que este año fue cambiado a Recinto de la Fama.

Tomás Víctor López