15 de enero de 2013 / 11:46 p.m.

La semana pasada, dos trabajadores quitaron las letras del letrero Casino Royale que ostentaban su calidad de casa de apuestas.

 

Monterrey, NL.- • Los trabajos para cubrir la fachada del Casino Royale ya comenzaron y poco a poco el frontispicio del inmueble va sufriendo una transformación, que si bien no ayudará a olvidar la tragedia, al menos ya no será un recuerdo visual permanente para todos los que cruzan por el lugar.

Desde el lunes, varios trabajadores comenzaron a instalar los andamios que les permitirían llegar a lo alto, donde colocaron los paneles que cubren poco a poco lo que antes eran cristales enormes.

Al menos en principio, no hay mucho diseño en los trabajos. Sólo se están cubriendo los restos de lo que fuera el Casino Royale, destruido el 25 de agosto del 2011 por un grupo de integrantes del crimen organizado que lo incendiaron y dieron muerte a 52 personas, entre clientes y trabajadores.

Desde entonces, quienes circulan por la avenida San Jerónimo, a escasos cien metros al poniente de Gonzalitos, han visto siempre lo que quedó del lugar. La malla ciclónica con cintas verdes no alcanza a cubrir totalmente la mirada hacia el interior, donde un panorama negro, de objetos calcinados, da una idea del infierno en que se convirtió el centro de juegos y apuestas después del atentado.

La fachada va cubriéndose por lo pronto de blanco.

La semana pasada, dos trabajadores quitaron las letras del letrero Casino Royale que ostentaban su calidad de casa de apuestas, en el frente. Luego fueron retirando algunos de los ventanales, sobre todo aquellos que fueron destrozados por el calor del fuego.

Junto con ésto, los empleados limpiaron el frente, y fueron preparando el terreno para cubrir la fachada.

El mismo representante jurídico del propietario del inmueble, Francisco Fernández, explicó hace unos días que no habrá remodelación, sino sólo una limpieza del lugar, principalmente en lo que era la entrada que da a la avenida San Jerónimo.

La intención es cubrir el frente, para que no sea el recuerdo permanente de la tragedia, en tanto se define la situación con las compañías aseguradoras y una vez cobrada el seguro, se sabría qué se construiría en ese sitio.

Pero en el interior la cosas quedarán igual, pues por lo pronto, no pueden limpiar ni retirar todo el escombro, indicó el mismo abogado en su oportunidad.

También las cruces que recuerdan a las víctimas seguirán ahí, y aunque son suficiente recuerdo de la tragedia, al menos no serán tan trágicas como los restos que se veían.

Francisco Zúñiga