30 de mayo de 2013 / 11:38 a.m.

Nueva York • Leonardo DiCaprio preguntó entre risas: “"¿Están en cuarentena?"”, a toda la prensa internacional, quienes nos encontrábamos separados de los medios norteamericanos que acababan de tener una larga conferencia de prensa con respecto a El gran Gatsby.

En su país, la lectura de la trágica y exuberante novela de F. Scott Fitzgerald es requisito, lo cual multiplica el reto del director Baz Luhrmann, al decidir llevarla a la pantalla grande en 3D y con mil elementos nuevos. DiCaprio sonríe con sus primeros acercamientos a la historia.

"La verdad es que recuerdo haberlo leído en la secundaria, me acuerdo que era de un personaje increíblemente romántico, misterioso recién aparecido, que por algún motivo estaba completamente enamorado de esta mujer. Me parecía una tragedia e historia de amor normal, pero resulta que es una de esas novelas que siguen permeando y resonando con las nuevas generaciones"”, aseguró.

Pero según el actor la razón perfecta para retomarla fue la siguiente: “"Es tan existencial y hay tantas maneras distintas de interpretar a cada personaje, cada línea, cada escena"”.

Se han dedicado cursos universitarios enteros para entender al personaje de Jay Gatsby, espontáneo millonario, enamorado, con una misión muy particular en esta vida. Y esa misión es una mujer. “"Daisy se convierte en una gran piedra en su camino, que no le permite llegar a la grandeza, entonces la tiene que poseer a ella también"”, señaló.

Para millones de amantes del cine la imagen de Mia Farrow es muy difícil de dejar atrás, ya que en 1974 al lado de Robert Redford, interpretó a la intempestiva, etérea, enamorada y malcriada Daisy. Pero Carey Mulligan, actriz nominada al Oscar por An Education, llena muy bien el papel en esta ocasión.

“Nunca había interpretado a alguien que prestara atención a su propia apariencia. Todas las demás mujeres que he interpretado se ven como se ven, o se ven mal, pero nadie había sido descrita como Daisy lo es en este libro”, dijo.

Y es que siendo el objeto del afecto del protagonista y antagonista a la vez, y teniendo en el texto original reacciones verdaderamente controvertidas y aparentemente frívolas hasta el fin, Daisy es un personaje difícil de representar.

"Ella necesitaba momentos en que era genuina. Así que Baz me dio libros de las historias de Geneva King y, de Zelda Fizgerald, las dos mujeres en las que está basada Daisy; al leer sus cartas a Scott, una comienza a comprender al personaje. En algunos momentos quiere decir lo que está diciendo y en otros solo está actuando así para crear un efecto"”.

Por su parte Tobey Maguire, quien es el narrador y amigo de Gatsby, Nick Carraway, también tuvo un gran reto. Sobre todo porque empezó unos cuantos pasos atrás que sus compañeros. “"Esta historia empieza con Leo, Baz y yo hablando de lo que queríamos de esta película. La visión de Baz, nuestros sentimientos y llegando a una visión unida para contar bien la historia. Y después leí el libro. Tuve mi primera junta con ellos y no lo había leído así que tenía la desventaja"”.

Baz Luhrmann

“"¿En qué les puedo ayudar? ¿En nada? ¡Qué fácil fue hablar con ustedes, hasta luego"”, bromeó Baz Luhrmann antes de empezar, con una gran sonrisa, a contestar nuestras preguntas acerca de su cinta.

Después de glorias como Romeo y Julieta o incluso Moulin Rouge, y fracasos contundentes como Australia, algo queda muy claro de este director. Nada le da miedo y no se va a detener. Está dispuesto a mezclar muchas cosas siempre y cuando comprenda el contexto original de los años veinte, donde se lleva a cabo la historia. Y no suelta nada. Empezando por la adaptación del clásico. “"Tuvimos que preguntarnos: ‘¿de qué escenas no podemos prescindir?’ Y para ser muy brutales al respecto, tienes que conocer a Gatsby en algún momento. Esta es la estructura básica"”.

Y luego las decisiones que hacen o destruyen una película. ¿Incorporar el 3D a una historia de 1922? ¿Fusionar estilos musicales? ¿Dejar que una escena de más de 13 minutos corra como si fuera teatro, con las cámaras guardadas para que los actores se sintieran más libres? ¿La adaptación del papel a la pantalla? “"Lo más importante fue ¿cómo tomas una narrativa interna de la cabeza de Nick y la haces externa? Ese fue un gran reto y nos pareció muy importante"”.

Y claro, si algo sabe Baz es destacar los grandes momentos. Como cuando el personaje de Jordan Baker dice: “2Amo las fiestas grandes, son tan íntimas. En las fiestas privadas no hay nada de privacidad"”. Esto dijo emocionado el director al respecto:

“"Esa línea tiene la mejor reacción de toda la película. De alguna manera, esa línea… de eso se trata el libro, una gran fiesta que es profundamente íntima."”

SUSANA MOSCATEL, ENVIADA