8 de noviembre de 2013 / 10:14 p.m.

Monterrey.- ¿Hasta dónde seríamos capaces de llegar sí nos arrebatarán lo que más queremos en este mundo? ¿Cómo reaccionaríamos nosotros sí nos encontráramos ante esta terrible situación? Ésos son los cuestionamientos que Denis Villeneuve le hace al espectador en su más reciente película.

En medio de lo que parece ser una tranquila y amena reunión entre dos familias, las hijas pequeñas de ambos matrimonios desaparecen misteriosamente y el único sospechoso es alguien que en su vida ha tenido mal comportamiento o problemas con la justicia, lo cual hace que el presunto culpable sea puesto en libertad por lo que uno de los padres de las niñas decide secuestrarlo para obligarlo a hablar y hacer lo que la ley no pudo, antes de que sea demasiado tarde.

Un cast que muchos otros directores envidiarían fue el que logró reunir Villeneuve para su primer filme en inglés. Hugh Jackman nos brinda una excelente actuación como aquel padre amoroso y esposo protector dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para recuperar a su hija y su amiga sin importarle los métodos drásticos a los que debe recurrir. Jake Gyllenhaal está bastante bien como el detective que está a cargo de la investigación, el cual por momentos puede mostrarse como todo un profesional, pero en otros se puede transformar en un monstruo con tal de salvar a las pequeñas. A pesar del poco tiempo que Melissa Leo (Frozen River, 2008 y The Fighter, 2010) tiene en pantalla, logra provocar un gran impacto en el público con su dura actuación. El resto del reparto de ensueño lo completan Viola Davis, Terrence Howard, María Bello y Paul Dano.

El guión escrito por Aaron Guzikowski es estupendo. A pesar de que éste dure cerca de dos horas y media en ningún momento la audiencia se distrae para no dejar que se le pase el más mínimo detalle. Aclaro que habrá gente que pueda sentirse un poco incómoda con algunas secuencias, puesto que contienen escenas de tortura y dos escenas de maltrato animal.

La fotografía es otro de los aspectos sobresalientes de la cinta. La mayoría de las escenas transcurren en la oscuridad o días lluviosos por lo que casi siempre los tonos de la cinematografía son colores grisáceos.

Al final de todo, el director nominado al Oscar a Mejor Película Extranjera por LA MUJER QUE CANTABA (Incendies, 2010) crea una película cruda, realista y difícil de ver, pero vaya que logra el cometido que desde un principio se planteó: dejar a la audiencia con la INTRIGA.

  

CALIFICACIÓN: 9/10

 

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Mauricio Morales