4 de agosto de 2013 / 07:53 p.m.

El presidente del Barcelona, Sandro Rosell, afirmó que del plantel actual cualquier jugador podría marcharse, menos su estrella, el delantero argentino Lionel Messi, quien tiene una elevada cláusula de rescisión.

 

 

Rosell detalló lo anterior luego de la posible salida de Cesc Fábregas, quien es pretendido por el Manchester United, sin embargo, el jerarca del cuadro español dejó en claro que la idea no es vender al canterano, aunque la decisión la tiene el mismo jugador.

 

"Quiere quedarse y no hay discusión por nuestra parte. Todos los jugadores que quieran irse pueden irse. Todos menos Messi. Deberían darle 250 millones a Leo para pagar la cláusula a la LFP, más el 56 por ciento que debería pagar en impuestos. Esto serían unos 580 millones de euros (770 millones de dólares)", señaló.

 

Así el presidente del Barça envió un mensaje a todos los clubes que quieran fichar al catalogado el mejor jugador del mundo en los últimos años.

 

En entrevista al diario "Sport", el mandatario catalán habló más a fondo de la dimisión del entrenador Francesc "Tito" Vilanova, quien tuvo que dejar al club por motivos de salud, pues recayó en su problema cancerígeno de la glándula parótida.

 

Desde que "Tito" lo citó para verse en las oficinas del club, Rosell admitió que las cosas no estaban de la mejor manera, lo que sin duda fue una complicada noticia, la peor desde que preside al Barcelona.

 

"Es la peor noticia recibida como presidente. Primero por la parte humana, que no se lo deseas ni al peor de tus enemigos, y luego la parte institucional o deportiva porque nos ponía encima de la mesa un problema de escoger el sustituto. Era una apuesta complicada y difícil porque ?Tito? era el mejor entrenador del club para este momento. Fue mi peor momento como presidente".

 

El ex técnico de los culés incluso llegó con Rosell acompañado de su doctor: "Nos reunimos en el Camp Nou a las doce de la noche del martes. Cuando me convocó a esas horas fui para allí con malos presagios. Imagina la sorpresa del vigilante de la garita que nos vio entrar primero a mí y luego a Tito en su coche con el médico".

 

"Nos reunimos en la sala anexa al despacho del entrenador, en la sala de reuniones del staff. ?Tito? y el médico me explicaron el historial, por qué habían avanzado las pruebas no previstas para esas fechas", por lo que Vilanova debía tratarse a fondo su enfermedad y dejar de lado el futbol.

 

Dicha situación enfureció a Vilanova, pues más que su problema de salud, lamentó que no haya podido continuar con su trayectoria como entrenador del mejor club del mundo en la actualidad, privilegio que viven pocas personas.

 

"Tito me decía ese martes por la noche: ?Ya no es la enfermedad, la recaída, lo que me viene... sino la rabia que me da dejarlo ahora que soy entrenador del Barcelona?. No la había oído pero es así. La rabia de tener que dejar de ser entrenador del Barça, de no poder disfrutarlo, de llegar donde quería, a la máxima aspiración por un técnico. Todo muy duro y más para un culé como él".

 

Tras la salida de Vilanova, Rosell volvió a recordar que en mutuo acuerdo con el director deportivo Andoni Zubizarreta, se decidieron por firmar al argentino Gerardo Martino como nuevo estratega, pues lo consideraron como el ideal para continuar con el buen funcionamiento del club, pese a que no es muy conocido por el barcelonismo.

Notimex