16 de noviembre de 2013 / 04:38 p.m.

Iván Ochoa y Alejandro Díaz, a primera vista, son solo unos jóvenes mexicanos que viven intensamente y disfrutan del futbol, y es que a sus 17 años, ambos pueden presumir que sus actuaciones, desequilibrio y goles llevaron a México a una final de Copa del Mundo, pero, para el hombre que les brindó la confianza de llevarlos en representación nacional a Emiratos Árabes Unidos, a mostrar su talento en la categoría infantil pero a escala internacional, Raúl Gutiérrez, estos prospectos ofensivos representan un recambio generacional y el futuro del ataque mexicano.

"Los dos son tipos de cuidado, porque, cada uno en lo suyo, es garantía de talento en el campo. Iván es un chavo que, pese a ser volante, se suma al frente con mucha vehemencia e intensidad y tiene una técnica muy depurada, que le sirve para hacer cosas distintas en el campo; Álex es delantero centro, pero es diferente y elegante. Díaz es goleador de esos que poco se producen en México, es un '9' de área que no es estático, porque no desdeña las labores defensivas; no solo sirve de poste, también es bueno con los pies", los describe el Potro.

Iván Ochoa, mediocampista formado en las fuerzas básicas de los Tuzos del Pachuca y admirador del estilo elegante de Zinedine Zidane, sueña con su debut en el máximo circuito nacional, aunque no se impacienta, pues es consciente de los procesos que tiene que cumplir antes de llegar a Primera División. El juvenil, por ahora, solo piensa en crecer, y también se pone metas a mediano y largo plazo.

"Como todos los que fuimos al Mundial, ahora pienso de lleno en mi club, en ganarme un lugar ahí; sé que soy muy joven, pero no creo que eso sea un impedimento para sobresalir ni para que se me cierren las puertas, al contrario. Desde 2010 comencé a acudir a las convocatorias de la selección, he ido cumpliendo con algunos procesos y ahora sé que me queda dar el brinco a la Sub 20, hacer bien las cosas, para pensar después en la mayor; todo va de la mano y yo no pienso darme por vencido".

Por su parte, Alejandro Díaz, atacante de extracción americanista, no se pone límites y anhela su primer encuentro con la plantilla estelar del cuadro de Coapa; El Güero, como le dicen en las filas de la institución azulcrema, desea equiparar las hazañas de su referente inmediato: Raúl Jiménez, y, como Carlos Vela, forjar su trayectoria en el futbol de Europa.

"Tengo muchos sueños por cumplir y sé que este es el principio de una carrera que tengo que saber encaminar. Son muchos los futbolistas que admiro, muchos delanteros son de los que trato de aprender un poco, pero Raúl (Jiménez) es mi máximo referente, por el club, por la posición, por todo; me gustaría debutar en México, hacer las cosas bien y emigrar, porque sé que estando en un futbol de mayor exigencia es cómo se crece, como varios campeones Sub 17 lo hicieron en el pasado".

Queda mucho camino por recorrer, pero este par de jóvenes promesas mexicanas tienen fija la mira y trabajan para cumplir sus sueños, que, de paso, beneficiarían a México en caso de consumarse. Sus condiciones futbolísticas los avalan, ahora solo queda esperar y verlos crecer.

Rubén Guerrero