27 de octubre de 2014 / 09:08 p.m.

México.- ¿Qué reacción provoca el aroma de un nuevo producto o el discurso de un candidato político? ¿De verdad motiva una decisión de compra o voto? Una startup de Veracruz tiene la respuesta a estas interrogantes que con frecuencia se formulan mercadólogos y especialistas en el comportamiento de las audiencias.

A partir de una aplicación para teléfonos móviles o tablets, Tsohom Technologies detecta reacciones cerebrales en tiempo real. "Lo que hace es medir la reacción bioléctrica de las neuronas, mide la actividad en la parte frontal del cerebro, que es donde se sabe que ocurre la toma de decisiones", dice el creador de la app, Francisco Javier Landa.

En entrevista con Milenio Digital, explica que conocer la reacción primitiva que ocurre en el cerebro de las personas ante un nuevo producto en el mercado o un mensaje audiovisual, por ejemplo, permite identificar emociones puras antes de que puedan ser manipuladas por factores externos.

De este modo, agrega Landa, las empresas pueden dirigir de mejor forma sus esfuerzos al lanzar al mercado un nuevo producto o modificarlo para incrementar sus ventas, incluso los políticos podrían identificar qué parte de sus discursos provoca mayor impacto entre la población.

Tsohom Technologies, cuyo nombre deriva del vocablo maya 'tsom' que significa "cerebro", es una de las 14 startups de la primera generación de iLab, el hub veracruzano de innovación que promueve el desarrollo de habilidades en Tecnologías de la Información y Comunicación para la creación de modelos de negocio incubables.

Abierto a inversionistas

Francisco Javier Landa estudió informática e inteligencia artificial en la Universidad Veracruzana. Junto a dos amigos fundó Tsohom Tecnologies para impulsar en el país el concepto interfaz cerebro-computadora, el cual sirve para explorar los estados mentales y las reacciones cerebrales y con ello procesar señales análogas en digitales.

Aunque la app de la firma está en fase de proyecto, cuenta ya con un prototipo que funciona con un 60% de eficiencia. Dentro de unos meses estará disponible una versión Beta para realizar pruebas. Su lanzamiento depende de la inyección de capital que pueda captar en los próximos meses para acelerar el proceso.

Landa habla de un millón y medio de pesos para garantizar el desarrollo del código, que depende de la mano de obra que participe en el proyecto, pues hasta ahora él solo ha escrito las líneas de programación de la aplicación. El director de Tsohom Tecnologies asegura que está abierto a la participación de inversionistas.

Como un primer esfuerzo por hacerse de recursos inscribió su proyecto en la plataforma Fondeadora, el primer sistema de crowdfunding en México, aunque reconoce que no ha sabido captar el interés de la comunidad. En la plataforma solicita 60 mil pesos que utilizaría para realizar la protección intelectual del proyecto y comprar equipo como diademas (que cuestan unos 4 mil pesos en promedio) para realizar distintas pruebas.

La aplicación funciona al colocar una diadema que mide la actividad cerebral. Las señales se registran en un dispositivo y éste las procesa para interpretar los resultados. A diferencia de otros dispositivos similares, el creado por Landa tiene la característica de que es portable, para utilizarse desde un teléfono móvil o tablet.

De este modo, dice, en actividades de mercadotecnia como los “focus group” es posible realizar ejercicios con los participantes. Incluso, dentro de activaciones en centros comerciales también podría habilitarse la opción de conocer los estados mentales de las personas.

Respecto del modelo de negocio, comenta que si pensara en cobrar por la descarga de la aplicación el proyecto no sería viable. Por eso diseñó un programa de licenciamiento que cobraría por el servicio según la cantidad de usuarios a analizar. Estaría disponible en las plataformas más populares, tanto para Windows, Android e iOS.

Las vertientes de aplicación de la tecnología que utiliza Tsohom Tecnologies van desde el neuromarketing, para conocer qué y cómo compran las personas; la realidad aumentada, para favorecer un estado mental positivo o bien cambiar un estado mental negativo; y ejercicios mentales, para estimular el fortalecimiento del cerebro.

Francisco Javier Landa, quien nació en el Distrito Federal pero a los cinco años de edad se fue a vivir a Veracruz, dice que su mayor motivación es demostrar a las personas que la ciencia tiene una aplicación en el mundo real y que ésta no debe quedar sólo en artículos para la comunidad académica.

 

FOTO: Milenio Digital

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