13 de enero de 2013 / 12:02 a.m.

Al ver el estado en que quedó el coche, era inconcebible pensar que los muchachos resultaron relativamente ilesos, pues mostraba un golpe en el techo, tan fuerte que lo pegó al suelo del vehículo.

 

Monterrey.- De puro milagro cuatro jóvenes se salvaron de morir, luego de que su auto se volcó, dio dos maromas y finalmente se desplomó al fondo del Arroyo Seco.

Al ver el estado en que quedó el coche, era inconcebible pensar que los muchachos resultaron relativamente ilesos, pues mostraba un golpe en el techo, tan fuerte que lo pegó al suelo del vehículo.

El accidente ocurrió alrededor de las 07:00 horas de este sábado, en la avenida Revolución, justo a la altura del puente que cruza sobre Arroyo Seco en la circulación de sur a norte. Los participantes mostraban aparentes signos de ebriedad.

El vehículo, un Spirit modelo 1994, era conducido por Adrián Garza Vázquez de 17 años de edad, quien era acompañado por Alejandro Saldaña Morales de 19, Carolina Santoy Arquieta de 18, y una jovencita identificada como Diana de la misma edad.

El conductor manifestó que estuvieron en una fiesta toda la noche, y ya se dirigían a su domicilio cuando sucedió el accidente.

“Era para matarse”, comentó el trabajador de una obra cercana que presenció las volteretas que dio el automóvil, y luego vio como salían los muchachos de él, más asustados que lesionados.

De acuerdo a la versión de los testigos, el coche circulaba hacia el norte por Revolución y al llegar a la curva que da al puente sobre el Arroyo Seco se fue derecho y salió de la carpeta asfáltica. La trayectoria lo llevó a una escalera que baja al nivel de la calle, y esto, aunado a la velocidad, ocasionó que el vehículo diera una voltereta y cayera llantas arriba sobre un murete.

Al impacto, todo el techo del coche se hundió, pero no detuvo su trayectoria. Volvió a dar otro giro en el aire hasta dar en el lecho del Arroyo Seco, donde quedó en posición normal, aunque muy dañado.

A pesar del triple choque, los pasajeros salieron por su propio pie.

Uno de ellos, Alejandro Saldaña Morales salió con evidente desconcierto, tocando cada parte del cuerpo para asegurarse de que estaba completo.

Momentos después llegaron los cuerpos de rescate, que auxiliaron a las víctimas. Los dos jóvenes no mostraron más que golpes, e incluso el conductor se sentó a un lado de su carro para hablar por teléfono celular, mientras las muchachas eran atendidas.

FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL