18 de febrero de 2013 / 02:09 p.m.

Monterrey • Por cuatro años, el soldado Juan Marichalar tuvo reconocimiento público al llevar su nombre una calle del centro. Pero al héroe de la Batalla de Monterrey de 1846 le duró poco el gusto, pues en 1905 un decreto borró su nombre de la avenida para llamarse entonces “"Carlos Salazar"”

De esta manera Juan Marichalar Sada ha permanecido como un personaje olvidado de la historia local, hasta que hace algunos meses historiadores encontraron su nombre y ahora buscan brindarle el respeto que alguna vez tuvo en la ciudad.

Juan Marichalar Sada falleció el 21 de septiembre de 1846, cuando el ejército norteamericano lo colgó de una anacua ubicada en lo que hoy sería el cruce de Chapultepec y Federico Gómez, esto en la colonia Buenos Aires.

La historia de este personaje apareció publicada en el diario católico La Defensa, un 24 de enero de 1901. El ejemplar fue localizado por el investigador Enrique Tovar Esquivel, en la Hemeroteca del Archivo General de la Nación.

HÉROE CIVIL

Una pequeña guardia se encontraba en el Ancón de Monterrey (hoy colonia Buenos Aires) descansando bajo una anacua. De repente una voz alerta: el ejército norteamericano llegaba de oriente.

Juan Marichalar Sada nació en noviembre de 1803 encontrándose su registro de nacimiento en Monterrey. Sus padres fueron Francisco Xavier Marichalar y María Gertrudis Apolinaria de Sada y Guerra.

A 44 años de edad, ordena la retirada de su guardia y se queda sólo intentando retrasar la llegada de los norteamericanos. Era cuestión de tiempo, el ejército invasor lo sujeta a la anacua y más tarde termina por colgarlo.

Para el investigador Pablo Ramos Benítez, el descubrimiento de este nombre da mayor identidad a los soldados de Nuevo León que participaron en este evento.

“"Sabemos que existieron dos mil ciudadanos de Monterrey en las milicias y apenas conocíamos tres de sus nombres. Ahora tenemos el de Juan Marichalar, quien es un héroe civil"”, destacó.

LAS ANACUAS AÚN VIVEN

Pablo Ramos se dio a la tarea de caminar la avenida Chapultepec para dar con el sitio exacto del episodio. La sorpresa se dio al encontrar que los antiguos caminos a Matamoros y Guadalupe hoy coinciden exactamente con Chapultepec y Federico Gómez, y mayor sorpresa fue percibir que en el lugar sobreviven varias anacuas.

“"Es una agradable sorpresa ver que el sitio narrado continúa igual a como sucedió hace 160 años, y que aún se encuentran algunas anacuas en donde pudo haber sido colgado Marichalar"”.

Incluso, lo que hoy es una plaza en la colonia Buenos Aires anteriormente funcionó como cementerio, donde posiblemente se encontraban los restos de este soldado.

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Restituir la historia-A decir de Pablo Ramos, un nuevo nombre tendrá que inscribirse en las placas instaladas en la Plaza Batalla de Monterrey, ubicada en el Paseo Santa Lucía.

Con Juan Marichalar Sada se recupera el nombre de un civil que se quedó en la ciudad y combatió al ejército norteamericano, aunque todavía faltan los casi 6 mil soldados mexicanos que participaron en la justa.

“"Tenemos pendiente recobrar la identidad de los miles de soldados que vinieron de Hidalgo, San Luis Potosí o Veracruz y que aún no sabemos donde fueron enterrados"”, expone.

Para ello, la asociación Amigos de la Batalla de Monterrey continúa en su posición de crear un museo dedicado a este episodio histórico.

La calle “"Juan Marichalar"” atravesaba prácticamente todo el primer cuadro de la ciudad, en lo que a principios del siglo XX se llamaba “"Barrio del Nuevo Repueble"” en la zona norte. Fue en 1905 cuando su nombre fue borrado del trazo urbano, dándole paso a “"Carlos Salazar"”.

GUSTAVO MENDOZA LEMUS