ALBERTO SANTOS
8 de septiembre de 2013 / 03:18 p.m.

Monterrey • Julio Iglesias se saca la espinita.

Y es que con un concierto muy especial y diferente, con el que buscaba borrar el mal sabor de boca que dejó entre los regios hace seis años, cuando por una gripe se vio en la necesidad de suspender su presentación después de haberla iniciado, el español volvió a pisar la Sultana del Norte la noche de ayer.

El artista, considerado el español más importante de todos los tiempos, se presentó en el Auditorio Banamex ante un público que lo esperaba deseoso de escuchar los temas que se han hecho inmortales.

Al filo de las 21:20 y en medio de sonoras ovaciones, Julio Iglesias subió al escenario con la consigna de ofrecer el mejor concierto que ha dado en toda su carrera.

Al ritmo de “Amor, amor, amor”, Iglesias apareció ante sus admiradores vestido elegantemente con traje negro y camisa blanca.

Acompañado de seis músicos y cuatro sensuales coristas, el cantante prometió un recorrido muy especial a lo largo de su carrera profesional… y lo cumplió.

“La gota fría” se convirtió en el segundo tema de la noche, en medio de un público muy participativo, que a diferencia de otros conciertos, sólo se limitó a levantar sus brazos para aplaudir o cantar.

“Mis primeras palabras son para recordar aquel desastroso concierto que ofrecí hace unos años aquí en Monterrey”, fue el comentario del cantante previo al mensaje de aquella fatal presentación que ofreció en marzo del 2007. “En aquella ocasión me subí al escenario muy enfermo, jamás en mi carrera he tenido un concierto tan malo como ése, pero hoy reviraremos aquello”, prosiguió el cantante en medio de un cálido aplauso de los asistentes.

La intensa lluvia que se sintió una hora antes del concierto provocó que la presentación comenzara con un recinto a menos de la mitad de su capacidad, pero esto no fue impedimento para que Julio se entregara por completo.

“Nathalie”, “Un canto a Galicia” y “A media luz” fueron los temas con los cuales el ibérico continuó deleitando a los presentes.

“Échame a mí la culpa”, del compositor José Ángel Espinoza ‘Ferrusquilla’, fue presentada por el artista como la canción más bella de México, lo que desencadenó una ola de aplausos.

El cantante narró algunas anécdotas de su vida, como uno de los últimos recuerdos que tiene de Luciano Pavarotti.

“Una ocasión le presté mi avión a Pavarotti para que pudiera ir a cantar a un lugar, a su regreso encontré una nota que decía: ‘Julio, nos vemos en el cielo’, en ese tiempo no lo entendía, hasta dos años después que falleció”, comentó el cantante para dedicar el tema “Caruso”, interpretado completamente en italiano.

Uno de los momentos más especiales del show fue cuando reveló que para él, José Alfredo Jiménez era uno de los mejores autores latinos, para después hacer un popurrí de temas mexicanos interpretados a su estilo.

En las pantallas se podía admirar la belleza de la bandera tricolor con el águila devorando a una serpiente, al mismo tiempo que interpretaba temas como “La media vuelta”, “Se me olvidó otra vez”, “Y”, además de “México lindo y querido”.

Durante el recital, el cantante ofreció 32 de sus mejores temas, en medio de una amena charla con los presentes, quienes olvidaron lo sucedido hace seis años.

LLEGA MUY SENCILLO

Julio Iglesias arribó a la ciudad de Monterrey la mañana del sábado en su avión privado, para después trasladarse hasta un hotel ubicado en la zona de San Pedro.

En punto de las 17:00 abandonó el hotel a bordo de un elegante automóvil Mercedes Benz, acompañado de su esposa y custodiado por tres camionetas que le abrieron paso.

El cantante realizó la prueba de sonido poco después de las 18:00, para cuidar cada detalle de su presentación y ofrecer el mejor espectáculo de su tour, para de este modo saldar su cuenta pendiente con los regios.

El sound check duró más de 30 minutos.