8 de febrero de 2013 / 03:08 a.m.

Monterrey.- Mientras el edificio Kalos era evacuado ante el riesgo de una explosión por una fuga de gas, Yanelly y sus compañeras seguían trabajando como si nada pasara en una oficina del cuarto piso. Nadie les avisó que era urgente que salieran.

El nombre es ficticio, pero la historia es real. Mucha de la gente que trabaja en las diversas oficinas del inmueble desconocía qué hacer, dónde estaba la escalera de incendios. En fin, que si hubiera sido un incendio o una explosión, habría mucho que lamentar.

"Nos tardamos mucho en salir, nosotros terminamos a la 1:15, porque nadie nos avisó, nosotros nos enteramos por una llamada telefónica que entró a la oficina, y les sorprendió que estuviéramos ahí, porque todos lo estaban viendo por la tele", narró la chica.

Fue toda una odisea porque los pocos empleados que estaban en esa oficina tuvieron que salir ya sin ayuda, sin luz eléctrica, porque por medidas de seguridad se apagó todo.

"Algunos compañeros no sabían por dónde era, yo por casualidad una vez había visto las escaleras de emergencia, pero están por donde van las líneas del gas, y no podíamos bajar".

Yanelly mencionó que tampoco escucharon las alarmas porque, según les dijeron al día siguiente del percance, no hay en todas los pisos.

Pero no existen las alarmas, en realidad, por eso el día de los hechos los guardias del edificio tuvieron que ir personalmente a cada oficina para pedirles desalojar el local.

"Existe señalamiento en el edificio pero, hasta ahora, nunca se ha dado información a la gente que ahí trabaja sobre cómo actuar en caso de contingencia. Tampoco han tenido simulacros", afirmó Germán, quien trabaja como guardia en una de las oficinas.

Yanelly tampoco recordó que haya habido algún simulacro o un curso sobre cómo actuar en caso de contingencia.

En este caso, el olor a gas se reportó desde el martes por la noche, pero fue hasta el miércoles por la mañana cuando una cuadrilla de Gas Natural México llegó a revisar. Uno de los trabajadores fue quien provocó la fuga.

"Vinieron en la mañana y comenzaron a hacer agujeros en la calle, buscando la fuga, pero uno no quiso batallar y metió la máquina, esa hidráulica, y de repente se escuchó el sonido bien fuerte, la presión lo aventó y comenzó a oler mucho a gas por la fuga", narró Germán.

Francisco Zúñiga Esquivel