25 de septiembre de 2013 / 01:10 a.m.

Jason Kidd observa las prácticas de Brooklyn y se pregunta si debería entrar a la cancha, tomar el balón y establecer el ritmo del equipo. Pero ahora su misión no es ayudar a los Nets como jugador.

Es su entrenador, y nadie sabe con certeza si puede tener el mismo impacto con traje y corbata, en comparación con la contribución que hizo con el uniforme de basquetbolista.

"Hay mucha emoción y muchos factores desconocidos", dijo Kidd el martes. "Siento como si me hubieran cedido acá desde Phoenix en un canje".

Cuando se realizó esa transacción, los resultados fueron magníficos. Kidd llegó en 2001 y convirtió a una franquicia a la que él mismo consideró el "hazmerreír" en un equipo que llegó a finales consecutivas de la NBA y que cosechó numerosas victorias en la Conferencia del Este.

Ahora, los Nets aspiran a cosas grandes por primera vez desde aquella era, gracias principalmente a un canje con Boston, que permitió la llegada de Paul Pierce y Kevin Garnett. El plantel que rodea a los dos astros parece también talentoso, luego que el equipo abrió la chequera a mediados de este año.

Así que, tal vez, la mayor duda está en el banquillo. Kidd tiene confianza, pero acepta que está nervioso.

"Pienso que siempre he estado nervioso antes de cada partido", dijo. "Pregúntale a cualquier entrenador. Yo siempre tomo Pepto (el medicamento) para calmar los nervios, porque nunca puedes controlar lo que ocurre en un partido de basquetbol. Es algo que simplemente no sabes cómo resultará, pero una vez que el balón está en el aire, los nervios se van, respondes y reaccionas".

"Estoy muy nervioso, pero lo bueno es que tenemos a algunos jugadores talentosos que saben cómo jugar, que aceptan ser dirigidos. Eso es emocionante. Creo que tengo un nerviosismo entusiasta, y me emociona esta oportunidad".

Kidd se retiró en mayo después de una carrera estelar de 19 años en la NBA y los Nets lo contrataron apenas dos semanas después. Se trata de una apuesta riesgosa para un equipo con aspiraciones de título, pero muchos consideran que Kidd, de 40 años, es uno de los pocos jugadores que podrían destacar como entrenador, aun sin experiencia.

AP