15 de septiembre de 2013 / 10:48 p.m.

Monterrey • Bastaron unos minutos para que la delincuencia les ganara la carrera a siete corredores durante una competencia al norte de la ciudad de Monterrey.

Entre las 08:00 y 09:00, él o los delincuentes cometieron siete robos tipo cristalazo a igual número de automóviles.

Los autos, propiedad de quienes vinieron a competir de otros estados a una carrera organizada en la ciudad, estaban estacionados a lo largo de la avenida Servicio Postal y Alfonso Reyes, en la Colonia del Norte.

Cada uno de ellos llegó a la competencia desde las 07:00, se preparó y comenzó la carrera en el circuito del parque Niños Héroes.

Sin embargo, nunca se imaginaron que en el recorrido había un “competidor” muy fuerte, del cual ni las autoridades han logrado sacarlo de la ruta, ni ganarle.

En unos minutos, mientras ellos se ejercitaban, la delincuencia actuó, y lo más lamentable es que lo hizo frente a dos elementos de Tránsito que se encontraban en la esquina del lado norponiente de la avenida Alfonso Reyes.

El o los ladrones destrozaron el vidrio trasero de siete vehículos, entre ellos dos Jetta classic, una X-trail y una camioneta.

Los vehículos estaban estacionados frente a una agencia de automóviles y otros debajo de la estructura del Metro; los robos pudieron haber sido captados por las cámaras de circuito cerrado de seguridad del local de venta de vehículos.

En ese lugar, la delincuencia se apoderó de cinco mil pesos en efectivo, ropa y el pasaporte de quien fue identificado como Daniel Ortiz.

El joven afectado, estudiante de Contaduría de la Universidad Autónoma de Coahuila, se mostró indignado ante el hecho y argumentó que el dinero era para hacer un pago en la escuela.

De la misma forma en el resto de los vehículos que fueron “cristaleados”, los ladrones se apoderaron de relojes, computadoras, celulares y dinero, además de los daños causados a los autos.

Los robos fueron denunciados a policías de Monterrey, quienes por atender un reporte sobre un taxista que se rehusaba a pagar la cuenta en una gasolinera, descuidaron por espacio de 20 minutos la vigilancia en esa zona.

Un corredor de nombre Humberto Velázquez llegó caminando tranquilamente hasta ese lugar y se sorprendió al ver su auto dañado de la aleta trasera.

"Ni modo, ya me pusieron, tenía mi reloj y dinero en el interior", para después sorprenderse de la rapidez con la cual actuaron los ladrones.

Otra mujer, que junto con su hijo fueron a la carrera y participaron, regresaron alegres y platicando la anécdota que como corredores habían disfrutado, pero su felicidad se borró de su rostro al ver su camioneta dañada.

"No puede ser, no puede ser", dijo en varias ocasiones; para después con el coraje e impotencia reflejado en el rostro manifestar: "Me robaron mi raya (más de dos mil pesos) la acabo de sacar del cajero. Viene la Policía y me da una disculpa, no puede ser".

De esta manera, siete deportistas fueron el blanco de la delincuencia que operó en cuestión de minutos hacia el norte de la ciudad.

MARCIAL PASARÓN