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13 de noviembre de 2013 / 08:29 p.m.

México.- El obispo de Chiapas, Felipe Arizmendi, consideró inexplicable que "muchos que se dedican a negociar con las drogas, que matan y roban, se declaren creyentes y hasta muy devotos de la Virgen y de los santos. Es una contradicción con la fe y esto nos cuestiona como pastores".

Esa situación, aunada a la violencia que se ha recrudecido en algunas regiones del país como Michoacán y Guerrero, es la razón de que los 120 obispos decidieran abordar el tema en la 96 Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), aunque no será el eje central.

"La violencia que se vive en varias partes del país es un gran reto a nuestra pastoral evangelizadora", y con eso en mente, los obispos de las provincias de Michoacán y Guerrero, en particular, dialogarán mañana jueves con sus homólogos sobre la Nueva Evangelización como respuesta a un mundo violento.

El Episcopado decidió conocer las experiencias de los prelados de esas regiones porque son los estados donde más se ha recrudecido la violencia. Se expondrán sus casos en un panel que durará una hora, en donde habrá espacio para preguntas de los demás obispos, explicó.

Durante la Asamblea, que se lleva a cabo del 11 al 15 de noviembre en Cuautitlán, Izcalli, los obispos mexicanos también profundizarán el sentido de la Nueva Evangelización en México, para "enriquecer una audaz y entusiasta misión permanente de la Iglesia ante los desafíos de la secularización".

Además se presentará una encuesta nacional sobre cultura y práctica religiosa en México, mientras que unos especialistas "nos expondrán la realidad de la secularización en la educación y en la cultura".

"Se analizará la influencia de la secularización en la Iglesia y en la juventud; éste análisis nos urge, porque es un hecho que muchos que se declaran católicos no viven su fe con coherencia", externó.

Arizmendi Esquivel refirió que través de la historia ha habido épocas en que se ha querido silenciar a la Iglesia Católica, sobre todo cuando ha sido crítica de los sistemas políticos y económicos.

"En nuestra patria hubo tiempos en que se le pretendió encerrar en los templos y en las sacristías, negándole el derecho a estar presente en los espacios públicos, como si con ello se violara el laicismo oficial", mencionó en un artículo publicado este miércoles por la CEM.

En la actualidad, abundó el obispo de Chiapas, hay resistencias para reconocer el derecho a una más plena libertad religiosa para todas las denominaciones, a pesar de que está garantizado en los tratados internacionales que el país ha suscrito.

Reconoció sin embargo que "nosotros mismos nos encerramos en nuestras posturas e instituciones, que nos dan seguridad interna, y no abrimos brecha en tantos espacios que requieren la luz que hemos recibido".

Por ello "haremos una revisión de nuestra pastoral a la luz del patrimonio de Aparecida, tomando en cuenta lo que nos ha insistido el papa Francisco: que no seamos una Iglesia encerrada en sí misma, sino abierta a las diferentes fronteras y periferias existenciales", abundó.