14 de abril de 2013 / 03:16 p.m.

Monterrey • Los más viejos dicen que no hay peor dolor que enfrentar un evento "anti natural" como el que un padre entierre a sus hijos, sin embargo, este dolor aumenta exponencialmente cuando entre las causas de la muerte se encuentran los atentados contra la ciudadanía en la batalla contra el crimen organizado.

Esta es la impotencia que siente aún Lucila Ocañas, madre de la joven Lucy, quien murió en una balacera en la plaza comercial Morelos.

A dos años y medio de la tragedia, el dolor persiste y las secuelas de tan repentino suceso siguen calando en el vivir de la familia de la joven estudiante de la Facultad de Artes Visuales de la UANL.

"Es muy importante que las autoridades puedan definir qué es una víctima inocente y cuándo no se es una víctima inocente para poder nosotros tener claro la situación de las familias afectadas y el seguimiento que le dé la autoridad de esas familias.

"Yo creo que ni siquiera se tiene un padrón de las personas afectadas por esta violencia. Uno piensa que su caso, su dolor o la muerte de un hijo va a ser el último que pase en nuestra ciudad de Monterrey, y ahora es tan difícil vivir aquí porque tenemos otros hijos y creemos que puede volver a pasar. Esto no ha parado, si alguien piensa que ya terminó es mentira", menciona con un nudo en la garganta y reprimiendo las lágrimas.

LIMPIAR EL NOMBRE

Sin embargo, la señora Ocañas acepta que su hija fue reconocida como una víctima inocente, algo que los deja tranquilos por la imagen de su hija, pero contra lo que tienen que luchar muchos para limpiar el nombre de su familiar, pues frases como "es que tal persona andaba mal", resuenan como un eco interminable en la sociedad ya acostumbrada a estos hechos violentos.

OMISIÓN CALCULADA

Esto se suma al proceso que atraviesa la propia familia, cosa que menciona, aprovecha la autoridad para no seguir investigando o hacerlo de forma lenta ante la ola de nuevos casos.

"El ir a preguntar es muy desgastante y a veces prefieres ocuparte en otras cosas como el trabajo y la propia familia, cosa que aprovechan ellos (la autoridad) para no seguir investigando, supongo yo, porque si lo hicieran así, creo tuvieran algún resultado", aseguró la madre de familia.

Aunque la autoridad estatal ha mencionado el apoyo a los familiares de las víctimas, la realidad es que sólo a primera instancia se ofrece la ayuda, pero con el paso del tiempo y los meses, éste se hace cada vez menor, al grado de ni siquiera otorgar información del caso a 29 meses de los hechos.

"Sigue abierta la carpeta de investigación, esto se sigue investigando, pero (dicen) que aún no hay resultados. Ya a casi tres años de los sucedido en la Plaza Morelos y es increíble que las cámaras de monitoreo en pleno centro de la ciudad no tengan indicio o relación entre todas las bandas que han detenido que ninguno sepa de esta situación.

"Si nosotros no acudimos, ellos no tienen ningún contacto para con nosotros. La autoridad siempre está en espera de que nosotros estemos del pendiente tanto de una ayuda que se le haya solicitado, como del resultado de las investigaciones. Nosotros tenemos que estar detrás de todos ellos todo el tiempo", afirmó.

ISRAEL SANTACRUZ