4 de julio de 2013 / 02:12 p.m.

Los levantones como modus operandi para amedrentar a los inconformes con la operación de la FNSI no cesaron incluso después del secuestro de Eliasiv Anacarsis Flores Fernández.

El hijo de Jaime Macías Hernández*, Iván, también sufrió estas tácticas, aunque tuvo suerte y logró escapar.

Sin entrar en detalles, el ex empleado de la FNSI relata que poco después de su salida, en mayo, su hijo mayor, también afiliado, fue a la sede sindical a recoger su liquidación.

""A mi hijo le pasó un problema muy desagradable con su liquidación, fue a la Federación, sale de allí y lo levantan en una camioneta, iba a comprar unos dólares para comprar ropa a Laredo al día siguiente"", dice.

En una casa de cambio a pocas calles de la Federación, en el cruce de las avenidas Juárez y Calzada Madero, el joven estacionó su auto modelo Tsuru.

""En la calzada se le atraviesan, él deja su carro estacionado allí y se le atraviesa una camioneta, abren la puerta, sacan un costal y se lo llevan, lo dejaron muy golpeado. Lo llevaron a una casa, lo tenían encerrado y él, con el mismo madero que lo golpearon rompe la ventana, lo habían tenido tres días"", relata.

Al recordar lo que su hijo le narró hace un par de años, ninguno de los dos puede precisar dónde estuvo encerrado, sólo que al ver la luz tuvo que correr calle abajo, pues estaba en una especie de loma. Recibir ayuda en sus condiciones fue complicado. Estaba golpeado, sucio y parecía fuera de sí.

Con el ofrecimiento de pagar 500 pesos si lo llevaban a su casa, se puso a salvo. Sobre su paradero y ocupación actual, el padre prefiere no revelarlo.

""Lo golpearon, ¿Quiénes fueron? No lo sé, lo que sí es que lo golpearon, le quitaron los 12 mil pesos que traía, el carro se lo llevaron y después lo encontraron desvalijado en un rancho"", recuerda.

*Fe de erratas: En las notas publicadas los días 2 y 3 de julio, por error se manejó el nombre de Iván Macías Medina, cuando el correcto es Jaime Macías Hernández.

 — DANIELA MENDOZA