31 de agosto de 2013 / 10:32 p.m.

El futbol en el mundo es una religión, Hungría no está exento de ser un país seguidor de esta llamada cultura futbolera, en la cual los húngaros le siguen dando trato de Dios a su máxima figura de todos los tiempos, Ferenc Puskas.

Multimedios pudo constatar que este país de la bella Europa, que sigue mostrando las huellas de la batalla por la Segunda GuerraMundial, tras la derrota de las tropas alemanas a las que se alió, guarda un cariño muy especial para el que fuera su máxima figura del deporte.

Al pasar por las calles de la ciudad de Pest al otro lado de Buda que alberga el Parlamento, separados por las corrientes del famoso Río Danubio, se encuentran las diferentes tiendas donde se puede conseguir de todo.

En una de ellas en especial hay todo lo referente al máximo ídolo del futbol, balones de la época, libros, biografías, playeras sobretodo que hacen que el considerado mejor jugador húngaro de todos los tiempos, triunfador con la selección de su país y con el Real Madrid siga vigente a pesar de haber muerto en el año del 2006.

Los souvenirs vuelan, los españoles seguidores del Real Madrid acuden a buscar un recuerdo en las calles de la ciudad que lo vio dar su último aliento.

El celo de los húngaros es mucho, no hay playeras de su máximo ídolo con otros equipos, ni con el Real Madrid ni con el Colo Colo, solamente Hungría.

Sí, el recuerdo es vistiendo los colores de aquella Hungría gloriosa, la que se metió en 1953 a vencer a Inglaterra en su propio estadio de Wembley por un escandaloso 6-3 y en la Vuelta en Budapest los humillaran al son de 7-1.

Ferenc Puskas iba al frente, un delantero letal que nació con estrella, ese grande que nadie ha opacado al paso de los tiempos, era el líder de los Magníficos Magiares como les llamaban los ingleses, o los Magiares Mágicos como les decían en España y ya cuando habían sido conocidos en el mundo, en América eran los Magiares Blancos.

Su mesías había llegado, y en Hungría hay un antes y después de Puskas, una pesadilla con la pierna zurda, era temible con su disparo y sus cambios de ritmo en los juegos, veloz y escurridizo.

¿Quién no lo recuerda?, nadie, todos saben que este personaje los llevó a la cima del cielo, todo en 1954 cuando en la Copa del Mundo de Suiza comenzaron a dar de qué hablar, una goleada de 9-0 a Corea no fue casualidad, el 8-3 a Alemania el 4-2 a Brasil y la eliminación de Uruguay, el entonces campeón del mundo de Brasil 1950, llevaron a la su primera Final a Hungría.

El mundo estaba entregado a sus pies, Hungría perdía la final con Alemania 3-2, pero a quién le importaba si su máximo héroe jugó lesionado y con el corazón logró empatar 3-3 al final, pero le anularon su gol por fuera de juego.

Con la playera de los Magiares, Puskas dejó un récord de 84 partidos internacionales con 83 goles.

Puskas a nivel club llevó su magia de gitano al Real Madrid donde consiguió tres Copas de Europa al hilo, seis campeonatos de la Liga de España.

La leyenda del Real Madrid fue construida por este grande que era acompañado de otros como Di Stefano, Kopa, Rial y Gento.

De acuerdo a los datos de la Federación Internacional de Estadística del Futbol, el Dios de Hungría, ha sido considerado el mejor goleador de la historia del futbol español con 512 goles y los 83 con su país y existe el considerado mejor partido de Puskas que fue la final de la Copa de Europa con el Real Madrid en la cual anotó 4 goles.

Isaac Guerra