6 de diciembre de 2013 / 02:50 a.m.

La Liga Makana de Futbol se convirtió en el grito de libertad que Nelson Mandela y los presos políticos de la isla Robben utilizaron para alentar sus ideales desde prisión.

Confinados en sus celdas, víctimas de la crudeza del Apartheid, el extinto líder pacifista y sus compañeros no se impusieron límites y comenzaron a hacer pelotas de cualquier material que cayera en sus manos: papel, hilo o trapo, todo servía. Y ahí, en la humedad de su reclusión, comenzaron a utilizar el futbol como escaparate, como bálsamo para la injusticia.

A pesar de que entre los presos también había quienes eran enemigos irreconciliables por sus ideales, hubo unión para lograr ganar su primera batalla en plena reclusión, fundando la Makana Football Association. Ni más ni menos que la liga de la temible Isla Robben.

El nombre de la liga fue tomado del nombre de un viejo luchador social al que varios de los ahí recluidos, incluido Nelson Mandela, veían casi como una deidad: Makana Nxele, que a principios del siglo XIX fue encarcelado y murió en la Isla de Robben.

La consolidación de la Liga Makana no fue sencillo debido a las restricciones impuestas por las autoridades de la cárcel. A los presos no se les permitía la práctica de ningún deporte en sus tiempos libres y esto desencadenó una lucha de tres largos años que desencadenó en su derecho para jugar futbol a partir de 1967.

Con la presión de la Cruz Roja Internacional, las autoridades cedieron y autorizaron que los reclusos pudieran jugar durante 30 minutos todos los sábados. En 1969, la liga era una realidad y el interés de Mandela y sus compañeros se había extendido en toda la Isla.

Los ideales de Mandela y sus compañeros se cristalizaban en las reglas que se impusieron para regir la Liga Makana: todos los presos, sin importar su calidad, podían formar parte de un equipo, por lo que se crearon tres divisiones distintas, en las que cada club debía tener un equipo, a fin de que nadie se quedara sin la posibilidad de jugar.

Los presos con mayores virtudes se ubicaban en las escuadras de la Primera División de la Liga Makala y así sucesivamente.

Esta liga, de espíritu apegado a la justicia, se regía bajo las reglas de la FIFA de una manera estricta gracias a que en la biblioteca de la prisión había un tomo del reglamento del organismo regidor del balompié mundial.

Este reglamento les sirvió también a los presos de la Isla Robben a capacitar árbitros que silbarán las acciones de los partidos de la Liga Makana y también, basándose en este libro, se creó un tribunal de apelación para aquellos afiliados que presentaran alguna inconformidad.

Estas protestas, así como cualquier otra notificación que tuviera que ver con la liga, se tenían que presentar por escrito

La Liga Makana desapareció junto con el Apartheid y con el cierre de la Isla Robben.

RICARDO MAGALLÁN