28 de diciembre de 2013 / 03:45 p.m.

México.- Pese a las recientes detenciones que han desintegrado redes de trata de personas en México, la fuerte presión de dueños de negocios donde se realiza esta actividad y la complicidad de políticos complican la lucha contra este delito."Desde el primer día que me explicaron lo que es la trata de personas fue algo que me impactó mucho", dijo a Efe Rosi Orozco, presidenta de la Comisión Unidos Contra la Trata, que agrupa varias fundaciones de la sociedad civil que luchan contra este delito.Orozco considera que la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas, que entró en vigor en junio de 2012, ha sido fundamental en la lucha contra estos crímenes, pero también ha generado una fuerte oposición a la misma.La ley obliga al Gobierno a tener mano dura contra la trata y otorgar protección y atención a las víctimas de este delito, definido como toda acción u omisión dolosa para captar, transportar, retener, entregar, recibir o alojar a personas con fines de explotación.Un caso importante fue el de Georgina Ivonne Ramírez, quien desapareció en mayo de 2011 en el central Estado de México. Su cadáver fue hallado en 2013 y aunque las investigaciones no han determinado si fue víctima de trata, su madre, Leticia Mora, se convirtió en una importante activista contra este delito.Mora contó a Efe cómo las autoridades del Estado de México la sometieron a un vía crucis burocrático, en el que no recibió atención de las autoridades de su municipio, ni de la fiscalía del estado, ni del gobernador. Incluso le dijeron que el expediente de su caso se había extraviado."Me di cuenta que no era la única persona que estaba buscando a su hija, que había otras mamás que estaban en la misma situación", comentó Mora, quien empezó a contactar con los familiares de desaparecidos y fundó la Red de Madres Buscando a sus Hijos.La Red se dedica a buscar personas desaparecidas en hospitales e instalaciones del Servicio Médico Forense, e incluso sus miembros se han introducido en locales de "table dance" (bailes eróticos sobre una plataforma, generalmente una mesa) para buscar a sus familiares."No hemos obtenido los resultados que quisiéramos porque no hemos encontrado vivas a muchas víctimas, pero le están prestando más atención a estos casos", señaló Mora.Además, Orozco ve más interés por parte de las autoridades pero señala que "todavía falta mucho por hacer".Las dos activistas, que se conocieron cuando Mora buscaba a su hija, coinciden en un precepto fundamental de su lucha: "Sin consumo no hay trata".

EFE.