Francisco Zúñiga 
17 de julio de 2013 / 12:05 a.m.

 

Monterrey.- • Cuando parecía que por fin el pequeño Omar Galván Vázquez iba a ser trasladado a Torreón, la mala suerte cayó de nuevo. La ambulancia que lo iba a llevar, no puede entrar a esa ciudad.

Todo fue empezar de nuevo para ellos, pues no saben cómo conseguir los nueve mil pesos que les cobra la unidad especial para el viaje, dice su mamá Inocencia Vázquez Guevara.

"Bueno, para mí es mucho dinero, a veces no tenemos para un bote de agua, ¿de dónde voy a sacar nueve mil pesos que me cobra la ambulancia?", dice la mujer al borde del llanto.

Los ruegos de una madre han sido inútiles. Aunque consiguió una ambulancia para trasladar a su hijo, se perdió la ilusión cuando le dijeron que no podía llevarlos a Torreón, Coahuila, sólo a cualquier parte de Zacatecas.

Ignora el por qué.

Aunque ellos son de Zacatecas, el problema es que llevar al niño a su casa no es opción, porque no tendrá atención médica. "Allá no hay hospital es nomás un consultorio, y a veces hay doctor y a veces no", explica Inocencia Vázquez.

El niño y su mamá tienen cuatro meses en Monterrey porque lo trajeron de urgencia al Hospital Universitario para operarlo y extirparle un tumor canceroso en la cabeza. Desde entonces el niño está en coma, y la familia quiere ayuda para llevarlo a Torreón, donde pueden estar incluso más cerca de sus otros cuatro hijos, que están solos en un pueblito de Mazapil, Zacatecas.

Pero no han podido. La mujer, desesperada, ha salido a la calle, casa por casa, pidiendo una moneda para juntar los nueve mil pesos, pero nadie le cree.

"Que la gente me ayudara, ya salí a la calle y me fui caminando por las colonias, pero nadie me quiso ayudar. Algunos sí, me daban cinco, diez pesos, pero otros no. En una casa pedí agua, y me dijeron que ni agua tenían".

Su esposo talla la lechuguilla para sobrevivir, y ahora va y viene para estar al pendiente de Omar y de los que se quedaron allá en casa.

Ha habido avances. Omar ya no requiere medicamento, pero no ha reaccionado. Está en un estado semivegetativo, y aún no puede ir a casa, donde de todos modos, por ahora, no es conveniente llevarlo.

La mujer no pide mucho, aunque su niño sí necesita muchas cosas. Sólo quiere irse a Torreón, Coahuila, dónde tiene familia y las cosas pueden ser más fáciles.

Pero su pobreza -y la indiferencia de la gente- los mantiene en Monterrey.