31 de octubre de 2013 / 05:35 a.m.

Sí, fueron 86 años de maldición, pero a partir de 2004 quedó conjurada. Y es que este miércoles los otrora malditos Medias Rojas se coronaron por tercera ocasión en una década, haciéndolo con autoridad, en casa y en un año emblemático no solo para la organización, sino también para la ciudad.

Ya en 2004 los patirrojos se repusieron de un 0-3 en la Serie de Campeonato de la Liga Americana para ganarle los cuatro juegos siguientes a sus odiados Yanquis de Nueva York. El Clásico de Otoño de ese año sirvió para hallar el antídoto contra tal hechizo y al final se coronaron 11-9, 6-2, 4-1 y 3-0, con Manny Ramírez como el MVP.

No pasó mucho tiempo para demostrar que tal hazaña había puesto fin a la maldición aquella lanzada por Babe Ruth por su traspaso, sin ser consultado, por el entonces dueño de los Red Sox, Harry Frazeee, quien decidió cederlo a los Yanquis para aminorar una deuda adquirida con su homólogo de los Mulos para salvar una compañía teatral en la que tenía injerencia.

En 2007, el mánager Terry Francona volvió a guiar a Boston al Clásico de Octubre para coronarlo con una barrida sobre los Rockies de Colorado (13-1, 2-1, 10-5 y 4-3). Mike Lowell fue el Jugador Más Valioso.

A la Serie Mundial de 2013 el único que llegó como sobreviviente de ese par de cetros fue David Ortiz, y lo hizo para asumir un rol dominante con jonrones y batazos claves que le hicieron merecer el MVP y que encaminaron a Boston a otro título (8-1, 2-4, 4-5, 4-2, 3-1 y 6-1), el octavo de por vida y al tercero posterior a la anulación del conjuro.

Tres Series Mundiales ganadas parecen ser suficientes para dejar atrás la maldición. Ahora sí, ciao, Bambino.

Sergio Alejandro Velázquez